Cajeros, ¿inseguros adentro y afuera?

Delincuentes atacan software de aparatos para robar datos; esta modalidad permite a criminales obtener hasta 1.5 mdp
empresa Tekio advierte que hay dispositivos llamados cash trapping, donde al solicitar el retiro, se atrapa el dinero y se entrega incompleto. Foto: CRÉDITO DE FOTO
23/04/2018
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Desde USB’s sospechosas y dispositivos que roban el dinero que un usuario solicita en un retiro de dinero, los cajeros automáticos siguen siendo blanco preferido de la delincuencia, porque son un blanco perfecto para obtener ganancias de 500 a un 1.5 millones de pesos.

Además de ser considerados como el sitio donde la población se siente más insegura en el país, de acuerdo con la Encuesta de Inseguridad Urbana del Inegi, actualmente los cajeros automáticos sufren ataques a su software que en algunos casos pasan inadvertidos por los bancos así como la instalación de dispositivos que roban el dinero en una operación.

“Se han generado varias modalidades de software que se inyecta al cajero para obtener los datos de quien transacciona. Hay dispositivos que vía wifi van mostrando la operación de los clientes. Ante esto los bancos han buscado una serie de medidas como proteger los canales de conexión o cifrar toda la información del disco del cajero”, dijo Ricardo Miranda, director de la empresa de seguridad informática Tekio.

El especialista resaltó que si bien robar el efectivo de un cajero automáticos es un negocio redituable para los delincuentes, obtener el hardware de la unidad también ofrece más alternativas que pueden utilizarse de forma cibernética.

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“Robarte la información de un cajero te genera una serie de datos que después la delincuencia organizada utiliza para clonar las tarjetas y hacer ataques a los bancos.

Hemos visto y ha habido una serie de ataques en otros países donde los delincuentes no van tanto por el dinero que está en el banco, sino por el disco, ya que está el historial de varias transacciones y tarjetas que han pasado por él”, comentó.

El especialista explicó que no existen datos sobre el número de ataques que se registran en México a la operación de los cajeros; sin embargo, las instituciones bancarias son conscientes de los riesgos y comienzan a reaccionar ante las vulnerabilidades de su operación.

En su opinión, además de las medidas de seguridad que deben de cumplirse al entrar a un cajero como no compartir tarjetas ni claves, no solicitar ayuda de extraños y reportar cualquier actividad o artefacto sospechoso en la máquina, la principal protección que puede tener un usuario es disminuir en la medida de lo posible el uso de efectivo.

En tanto, las cifras más recientes de robo a cuentahabientes, sucursales o cajeros son del periodo enero mayo de 2017, donde la Asociación de Bancos de México refiere que los hurtos a clientes se redujeron 63.4% respecto el mismo periodo del año previo; sin embargo, el robo en sucursales pasó de 221 a 452 casos y en los asaltos en cajeros pasaron de 238 a 275.

Dinero incompleto. El director de Tekio dijo que en operaciones donde el cajero no entrega la cantidad solicitada, es probable que tenga instalado un dispositivo que engaña tanto al banco como al usuario.

“Existen dispositivos llamado cash trapping donde al solicitar el dinero el aparato atrapa el dinero, entonces el cajero registra la operación pero no entrega el efectivo. Entonces el usuario reclama por la operación fallida y el banco es muy difícil que se dé cuenta de este tipo de dispositivos que le insertan”, explicó.

La CNBV reconoce quejas por 484 mil casos en 2017 donde el cajero no entregó la cantidad de dinero solicitada. En tanto, los reclamos ante la Condusef superaron los 730 mil casos.

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