Regla de origen, reto para las armadoras

El nuevo requisito no significa un incremento de los salarios en la industria, dice la AMIA
Regla de origen, reto para las armadoras
Eduardo Solís, presidente de la AMIA (segundo de izq. a der.), afirmó que en el nuevo acuerdo no se establece ningún esquema sobre salarios (CORTESÍA)
04/10/2018
01:30
Sara Cantera
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La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) informó que la nueva regla de origen para la fabricación de vehículos en Norteamérica, planteada en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), representa diferentes retos para cada una de las armadoras.

“Los retos son claros: tienes una regla de origen más estricta. Para algunos el aluminio es un tema, para otros el acero, para otros son los motores. No puedo adelantar cuál es el esfuerzo que tienen que hacer porque cada marca tiene que hacer sus propias cuentas.

“Habrá quienes no requieran un esfuerzo adicional porque están más integrados”, explicó Eduardo Solís, presidente de AMIA, en conferencia de prensa en el Inegi.

La nueva regla de origen del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés) incrementó el contenido de componentes fabricados en la región de 62.5% a 75%, en cinco años.

El contenido subirá de 62.5% a 66% al momento de entrada en vigor del tratado, que tentativamente será en enero de 2020; a 69% en enero de 2021, a 72% en enero de 2022 y a 75% en enero de 2023.

Además, las automotrices tendrán que comprar 70% del acero y aluminio que utilicen para la fabricación de vehículos en la región.

Componente salarial. La regla de origen también ordena que 40% del valor de un vehículo ligero y 45% de una pick up tendrá que ser fabricado por mano de obra pagada a 16 dólares la hora.

Sobre este requisito, el presidente de la AMIA subrayó que esto no significa un incremento de salarios en la industria automotriz nacional.

“En el acuerdo no se establece ningún esquema que hable del tema de los salarios, sólo se dice partes y componentes que provengan de países que pagan más de 16 dólares la hora”, explicó.

La AMIA detalló que ese 40% de componente salarial podría bajar a 25%, porque se otorgarán créditos si la empresa hace investigación y desarrollo en Estados Unidos o Canadá, y si tiene plantas de motores, transmisiones o baterías de litio en esos países.

De esta manera, si la armadora tiene ingenieros en Estados Unidos, Canadá o México con ese nivel de salario se le puede descontar 10% de 40% o 45%.

“Si la suma de los sueldos que se les pagan a los que hacen investigación y desarrollo de más de 16 dólares la hora y eso como porcentaje de los salarios totales de la planta, fuera de hasta 10%, le das 10% de crédito sobre 40% o 45%”, expuso Solís Sánchez.

También se puede descontar otro 5% si la armadora tiene una fábrica de motores o transmisiones o de baterías para vehículos eléctricos con capacidad de hasta 100 mil motores o hasta 100 mil transmisiones o 25 mil baterías en Estados Unidos o Canadá.

Si la armadora fabrica estos componentes y suma investigación y desarrollo, el requerimiento de 40% se iría a 25%, agregó Solís.

Protección de exportaciones. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz destacó que la protección para las exportaciones de 2.6 millones de autos, en caso de que Estados Unidos aplique aranceles bajo la Sección 232 para autos importados, protege hasta 53% más las exportaciones de vehículos que hizo México en 2017 hacia ese país.

Por lo anterior, dependiendo del ritmo de las exportaciones, el volumen de autos protegidos del arancel podría durar hasta cinco o siete años, puesto que las camionetas tipo pick up quedaron exentas de la aplicación del arancel.

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