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La construcción de un nuevo aeropuerto, ya sea en Texcoco, en donde se desarrolla actualmente, o en Santa Lucía, que es la propuesta de AMLO, son las dos opciones que están sobre la mesa y que tendrán que elegir los mexicanos a través de una consulta ciudadana. No obstante, la primera ha sido fuertemente criticada por estar comprometida en presuntos actos de corrupción y por los daños ambientales que generaría, mientras que la segunda ha sido descartada por varios organismos que la califican como improvisada e “inviable”.

El 17 de agosto, Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, presentó las dos propuestas para saldar un proyecto que lleva más de dos décadas en la agenda nacional y que por los costos políticos que representa los ex presidentes no quisieron asumir. Ahora, el presidente electo anunció que el proyecto será sometido a una consulta y puso a disposición de los ciudadanos los documentos para tomar una decisión, que son más de 280 y cerca de la mitad están en inglés.

Durante la campaña electoral López Obrador afirmó que “la construcción del nuevo aeropuerto en el lago de Texcoco es literalmente un barril sin fondo, otro atraco de la mafia del poder en contra del pueblo y de la nación”, así que decidió poner en manos de la ciudadanía el futuro de esta obra, que, reconoce, es necesaria para el país. Su “Plan Alternativo para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México” es mantener las operaciones del aeropuerto actual e implementar dos pistas en la base de Santa Lucía, proyecto que Mitre calificó como inviable.

Texcoco: daño ambiental y corrupción. “El gobierno electo sabe que la obra que se planteó en el gobierno de Peña Nieto tiene muchos problemas en términos de falta de transparencia, de corrupción; son los privados los que se están beneficiando de la obra del nuevo aeropuerto. Para ellos (la nueva administración) es difícil aceptar la obra en esos términos”, comentó a EconomíaHoy.mx Julieta Lamberti, coordinadora de Investigación en Project PODER.

El proyecto del nuevo aeropuerto que se desarrolla en Texcoco ha presentado varias irregularidades; tan sólo en 2015 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó anomalías por 835 millones 584 mil pesos en esta obra.

“Si sumamos los impactos ambientales y sociales, más la falta de transparencia, más los indicios que están surgiendo en la Auditoría Superior de la Federación podemos prever que esta obra va a tener un impacto negativo general. Estamos seguros que esta obra no le conviene a la ciudadanía mexicana”, advirtió Lamberti.

Según investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo, el ex lago de Texcoco es inviable para la construcción del aeropuerto, que constituye un ecocidio que terminará por destruir la naturaleza del Valle de México, además de que tendrá un impacto social, económico, urbanístico que representa la destrucción de la vida comunitaria de los pueblos del Valle de México, que han mostrado su oposición durante casi dos décadas.

Especialistas también han advertido del agravamiento de los problemas de servicios del área conurbada y sienta las bases de futuros desastres sísmicos y de otra índole.

Santa Lucía: inviable. Mitre publicó un documento en el que analiza el plan de la próxima administración y concluye que la ampliación de la base de Santa Lucía y su operación simultánea con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) generaría riesgos para el tráfico aéreo y retrasos en ambas instalaciones por la interferencia de rutas.

El informe fue entregado el 15 de agosto a las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y presenta imágenes satelitales en las que señala un área de interferencia en las zonas de San Mateo, en el Estado de México, por lo que advierte que si se dan operaciones simultáneas podría haber accidentes.

Según el Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados para la Aviación, la propuesta de AMLO es “contundentemente inviable desde el punto de vista aeronáutico”.

Por su parte, el IMCO indicó que la propuesta del nuevo aeropuerto es un proyecto improvisado, ya que durante la administración de Vicente Fox se sostuvo la misma discusión y se presentó un proyecto alterno que podría desarrollarse en Tizayuca, pero Santa Lucía no había figurado hasta hoy.

Concesionar: peor escenario. Otra opción que ha planteado el nuevo gobierno es concesionar el aeropuerto para que no se gasten más recursos públicos, pero Lamberti advirtió que éste sería el peor escenario.

“El peor escenario sería concesionar el aeropuerto a empresas privadas, pues la trazabilidad del dinero empieza a ser casi nula porque al ser contratos entre privados ni la sociedad civil ni el Estado pueden auditar qué es lo que pasa con ellos. Ese es el peor escenario en términos de disminuir la corrupción”, advirtió.

Juan E. Pardinas dijo que la concesión del nuevo aeropuerto es una opción y que si el dilema fuera cancelarlo sería mejor concesionarlo; no obstante, esto implicaría un estudio muy serio sobre las pérdidas que tendrá el Estado mexicano por el uso de una operación tan valiosa.

“Si lo concesionamos habrá un ahorro en el corto plazo y una pérdida en el largo plazo. Puede ser una buena decisión o no, pero lo que sí necesitamos es tener los números claros sobre el costo de esa decisión”, dijo.

Según Javier Jiménez Espriú, el próximo 8 de septiembre se presentarán los dictámenes enriquecidos por especialistas, y el 28 de octubre iniciarán la consulta ciudadana.

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