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Fintech y el otro lado de la moneda

18/05/2018
01:24
Ankit Sharma
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Recientemente, se aprobó en México la Ley Fintech, la cual busca regular aspectos relevantes para el sector financiero, por ejemplo, los medios de pago electrónico, el uso de criptomonedas, open banking, entre otros. Con respecto a este último, la nueva disposición obliga a las entidades bancarias en México a permitir el acceso por parte de terceras entidades a datos de clientes e infraestructura de pagos, siempre que éstos les otorguen su consentimiento.

El concepto open banking está enfocado a ofrecer más y mejores opciones en servicios financieros a los diferentes inversionistas y clientes, otorgando a su vez la oportunidad de expandir servicios y buscar nuevos mercados a los bancos. En la actualidad, tanto Fintechs como los bancos involucrados buscan colaborar de manera transparente dentro del ecosistema financiero, elevando el nivel de competición y desafiando las barreras de acceso a las firmas financieras.

En relación con el incremento del nivel competitivo, los bancos se verán afectados en tres diferentes modos. En primer lugar, se encuentra la reducción de ingreso a través de la disminución en los márgenes de interés netos. En segundo lugar, la reducción de las tarifas por comisión y, en tercer lugar, el incremento del gasto en relación con la necesidad de invertir en el posicionamiento del mercado, estrategias de marketing, seguridad cibernética y gestión del riesgo de liquidez. A continuación, analizaremos cada uno de estos asuntos a detalle:

El incremento competitivo y la reducción de barreras generarán un mercado más competitivo y reducirán la discrepancia de información. Esto disminuirá la habilidad de los bancos de apreciar sus productos sobre el mercado sin perder la utilidad de aprovechar los márgenes de interés netos.

En segundo lugar, incrementar la competencia en servicios de pago reducirá considerablemente el ingreso por comisiones. En la actualidad, los bancos reciben ingresos por este rubro cuando los clientes usan su infraestructura o plataformas para realizar pagos de tarjetas de crédito o débito de terceros. El open banking permitirá el pago a proveedores que realicen pagos directos desde las cuentas bancarias de los clientes, lo cual, reducirá considerablemente el rol de las entidades en dichas transacciones y su ingreso por comisión.

En tercer lugar, el gasto general de los bancos incrementará.

En la era open banking, atraer o retener clientes y realizar venta cruzada de productos se volverá un verdadero desafío para las entidades bancarias. Adicionalmente, el open banking permitirá a los clientes compartir sus datos con terceros con previa autorización. Esto reducirá el problema actual que tienen los bancos para acceder a la información relacionada con la cuenta y, en consecuencia, no será un factor diferencial la habilidad para realizar venta cruzada a los clientes existentes, haciendo más difícil la atracción o retención de los mismos. Como resultado, los bancos tendrán que invertir en campañas de marketing, buscando diferenciar los servicios y proveer una mejor experiencia al cliente.

Por otro lado, al disminuir las barreras para entrar al mercado un gran número de terceros y Fintechs entrarán al mercado y los datos de los clientes serán compartidos entre las firmas. Esto podría generar ataques cibernéticos con más frecuencia, requiriendo grandes gastos e inversión en tecnología de seguridad y protección de datos.

Las bancas también tendrán la necesidad de invertir más en la gestión del riesgo de liquidez. Con la llegada del open banking, la inercia de los clientes disminuirá y el constante intercambio de depósitos expondrá a los bancos a un mayor riesgo de liquidez. Para mitigar esto, será necesario incrementar amortiguadores de activos con liquidez, creando fondos más estables y migrar algunos clientes a cuentas de acceso inmediato a depósitos a plazo con mejores tasas de rendimiento.

Continuando por la misma línea, existen varios retos para los bancos en relación a la manera en que el concepto open banking transforma el ecosistema financiero. No obstante, cabe resaltar que la era open banking no significa una desgracia para la banca, si se maneja de manera correcta: su influencia puede ser positiva para los involucrados, particularmente, para aquellos que tomen buenas decisiones estratégicas.

Los bancos involucrados deben preguntarse lo siguiente: ¿de qué manera este nuevo concepto me beneficia? ¿Cómo puedo trabajar y colaborar con las Fintechs para beneficiarme y mejorar la experiencia del cliente? Si los bancos consideran estas preguntas y definen decisiones estratégicas, el open banking puede convertirse en una gran ventaja competitiva en lugar de una amenaza.

Financial Services Advisory, PwC México

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