Nueva norma de ingresos: ¿qué sigue en su implementación?

21/06/2018
05:13
Víctor Hugo Vázquez Aguilar
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Las nuevas normas contables de reconocimiento de ingresos son efectivas a partir de este año. La época para diagnosticar sus posibles impactos de adopción inicial con respecto a la práctica que solía llevar la empresa ha transcurrido, por lo que ahora corresponde implementar las políticas para identificar, medir y reconocer los ingresos conforme a los nuevos principios, de lo cual el Comité Técnico Nacional de Información Financiera del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) da cuenta.

La referencia a la nueva norma dependerá de bajo cuál marco contable se preparen los estados financieros: local (las NIF, cuya nueva norma es la D-1), internacional (IFRS, cuya nueva norma es la IFRS 15), y el estadounidense (U.S. GAAP, cuya nueva norma es la ASC 606). Aunque con diferencias –menores–, la convergencia lograda por los tres organismos emisores es sustancial.

Respecto a este punto, no se esperaría que las compañías estén evaluando las implicaciones de reporte financiero al adoptar la nueva norma –pues previamente debieron pasar por un proceso de diagnóstico de impactos y una fase de implementación–, sino viviendo ya en el día a día una nueva política en torno a los ingresos provenientes de contratos nuevos y en vigencia, con sus clientes.

Parte fundamental para considerar que la norma ha sido realmente adoptada, es haber implementado los controles y procesos adecuados, por ejemplo, para analizar los nuevos contratos.

¿Qué harán las empresas cada vez que se firme un nuevo contrato con un cliente? La respuesta puede implicar saber si los procesos adecuados han sido establecidos post adopción inicial. Con seguridad, los principales modelos de contratos ya fueron analizados durante la fase de diagnóstico, por lo que un nuevo contrato que se firma, crea los mismos derechos y obligaciones previamente analizados, lo cual no implicaría mayor complejidad que una contabilización similar a los demás contratos revisados.

Sin embargo, el reto mayor se tendrá cuando nuevos tipos de contratos se celebren, ya que se deberá analizar el acuerdo bajo el modelo de cinco pasos que requieren los análisis de ingresos bajo las nuevas normas: 1. Identificar si existe un contrato con cliente. 2. Identificar las obligaciones de desempeño. 3. Determinar el precio de la transacción. 4. Asignar el precio de la transacción entre las diferentes obligaciones de desempeño; y 5. Reconocer el ingreso cuando, o a medida que, el control es transferido.

Aunque en algunos contextos el análisis del modelo de cinco pasos pareciera incluso un proceso automático –dado principalmente por la sencillez de la transacción, por ejemplo, en la reventa de un producto–, hacerlo de manera consciente para acuerdos más complejos puede representar un verdadero reto práctico.

Para ponerlo en perspectiva, si a la empresa le ayudó una firma de consultoría durante su evaluación inicial de impactos de adopción, ¿quién realizaría ahora el análisis del modelo de cinco pasos para el nuevo tipo de contrato?, ¿qué personal está calificado para ello?, ¿quién supervisaría al analista y daría el visto bueno de sus conclusiones?, ¿quién se aseguraría que el área comercial también participó en la evaluación de las promesas al cliente?

Ahora bien, los contratos existentes ya analizados no están exentos de la necesidad de controles y será necesario un seguimiento adecuado a éstos.

Por ejemplo, para actualizar las estimaciones hechas con respecto a contraprestaciones variables ya identificadas o para asegurarse que se da un tratamiento contable correcto a cualquier tipo de modificación al contrato (un cambio al alcance que implica más promesas de bienes o servicios, un cambio al precio, etc.). Y de nuevo, ¿quién en la empresa está al tanto de monitorear cualquier cambio a contratos existentes?, ¿quién se asegura de reflejar los impactos cuantitativos de dichos cambios en los libros?

Las anteriores son preguntas para motivar la acción dentro de la organización. En el Comité Técnico Nacional de Información Financiera del IMEF creemos que aún hay mucho por hacer.

La adopción de la nueva norma de reconocimiento de ingresos no es algo estático, su vigencia y relevancia están dadas por el dinamismo de los diferentes negocios en las distintas industrias, y el compromiso con su adecuada aplicación lo es también con la transparencia y calidad de la información financiera.

 

Vicepresidente del Comité Técnico Nacional
de Información Financiera del IMEF
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