Jóvenes rurales, marginados de las políticas públicas

Medidas afectan a 14 millones de personas: estudio; se destina a la juventud menos de 1% del presupuesto
04/12/2017
01:52
Rubén Migueles
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En México hay 14 millones de personas entre 12 y 29 años de edad que viven en comunidades rurales y que representan más de una tercera parte de los jóvenes del país (37%); sin embargo, se encuentran marginados de políticas públicas que procuren su bienestar y desarrollo, dijo Jorge Romero León, director de la oficina para México y Centroamérica de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

La juventud rural no es reconocida como grupo de población objetivo, con excepción de un par de programas sociales con escaso impacto.

Este segmento de la población se beneficia sólo de manera limitada e indirecta tanto de esquemas regulatorios, como de políticas públicas y asignaciones presupuestales, ya sea en su calidad de jóvenes o de integrantes de poblaciones rurales.

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Rimisp elaboró el estudio denominado Diagnóstico de la juventud rural en México y las acciones para atenderles. El documento ofrece una revisión del perfil socio-demográfico de los jóvenes rurales y los problemas que enfrentan.

Se resaltan las diferencias que se presentan entre las poblaciones rurales de jóvenes y sus contrapartes urbanas: hay mayor incidencia de pobreza, menor nivel educativo, mayores dificultades para acceder al trabajo, y entre las mujeres hay mucho más desocupación.

Estado de México, Coahuila, Veracruz, Oaxaca y Puebla son los estados donde la juventud rural tiene una mayor presencia respecto de la población en general, si se les compara con las otras entidades.

En cuanto a condiciones de empleo, hay una marcada disparidad en oportunidades en cuestiones de género.

Los jóvenes entre 15 y 19 años dejan de estudiar y se incorporan al trabajo no remunerado o trabajan como peones o jornaleros, grupos que crecen en proporción cuando pasan de la ciudad al campo y que pueden no implicar un incremento en su calidad de vida a largo plazo, pues abandonan sus estudios por actividades que mejoran su ingreso.

Los niveles y las características de la pobreza a la que se enfrentan los jóvenes rurales son distintas a las que tienen que hacer frente a su contraparte urbana, asimismo, existen diferencias en la pobreza experimentada, según el grupo étnico al que pertenecen.

El número de jóvenes en pobreza en zonas rurales supera en proporción al de las urbes, pues 2 millones de jóvenes rurales están en pobreza moderada y 3 millones se consideran en pobreza extrema.

Por cada cuatro jóvenes, tres viven en zonas urbanas y uno en zonas rurales, pero por cada tres jóvenes pobres uno pertenece a zonas rurales.

Aun cuando se tienen condiciones para apoyar a los jóvenes, el esfuerzo de política pública es muy reducido, menos de 1% del gasto dedicado al fomento productivo (862 millones de pesos presupuestados este año), y no ha sido prioritario en función de los recortes que se han hecho al presupuesto, comentó Romero.

“Los elementos de información de estas políticas públicas no son idóneos, no tienen una definición clara de la población objetivo, no establecen metas claras de atención mediante los cuales se pueda valorar, y no generar información para evaluar el impacto en el mediano y largo plazos, no estamos generando información para ver si tienen resultados, y lo que pasa es que se pierden los recursos y no se pueden tomar soluciones inteligentes sobre la base de cómo asignar mejor esos recursos en el mediano plazo”, agregó.

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