Continuidad, reto para la estabilidad, la nueva etapa de Banxico

28/11/2017
04:37
Mauricio Millán C.
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Uno de los organismos más respetados y de gran relevancia para la economía mexicana, sin duda, es el Banco de México (Banxico), una institución autónoma y que tiene por mandato procurar la estabilidad del poder adquisitivo.

Al terminar noviembre, el actual gobernador, Agustín Carstens, ganador del Premio Nacional Tlacaélel que entrega Consultores Internacionales, S.C., deja su cargo y aún no hay propuesta de candidato por parte del Ejecutivo para el cargo.

Se han manejado algunos nombres, pero debido a la situación que enfrenta el país, el contexto externo y los riesgos internos, sea quien sea el camino a elegir en la nueva etapa es la responsabilidad monetaria, el cuidado de la inflación y promover el sano desarrollo del sistema financiero, es decir, la continuidad.

Entre los requisitos que por ley debe cumplir quien será el nuevo responsable de la política monetaria en México son: experiencia en materia financiera y política económica, contar con conocimiento y experiencia del contexto económico financiero, además de reconocida integridad.

Sin duda, hay nombres que cumplen con esos requisitos, pero también se debe actuar de manera oportuna, con responsabilidad, creatividad y dar una clara señal a los mercados. Banxico está institucionalizado; por ende, sus decisiones son consensuadas en la Junta de Gobierno, y no hay que actuar con urgencia.

 

El trabajo realizado para el control inflacionario ha llevado años y ha permitido a la economía nacional una estabilidad macroeconómica en favor del poder adquisitivo; sin embargo, en los últimos meses se registra una tendencia descendente en los salarios promedios reales de los trabajadores asegurados al IMSS.

Datos del propio instituto señalan que, hasta octubre, dichos salarios se ubican en 331.29 pesos por jornada, el nivel más bajo desde enero de 2015. Pese a ello, en el largo plazo se ha favorecido la atracción de inversiones, un mejor consumo, mayores empleos y un desempeño económico más estable.

La salida del gobernador del Banxico coincide entonces con varios eventos importantes, una inflación por arriba del objetivo del banco central, un ciclo de tasas de interés en ascenso, la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y también con un posible cambio en la presidencia de Reserva Federal (Fed), así como en la Política Fiscal de Estados Unidos.

 

Durante todo 2017, la inflación se ha visto presionada por varios factores y ha registrado niveles por arriba del objetivo del banco central; tan sólo en la primera quincena de noviembre parece que no cede terreno y, de acuerdo con datos del Inegi, registró una variación anual de 6.59%.

 

Según el pronóstico de Consultores Internacionales, S.C., el incremento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) podría cerrar el año cerca de 6.4%, mientras que para 2018 la inflación ya mostraría una mejoría y se ubicaría en un nivel de 4.09% a 4.70%.

Si bien es una inflación elevada, estamos lejos de los amargos episodios en que el INPC ha crecido de forma desbordada o de hiperinflación, que generaron un gran daño a la economía y al poder adquisitivo de la moneda.

Gracias a hitos importantes como la autonomía del Banxico conseguida en 1994, y a su intervención oportuna con instrumentos de política monetaria, la inflación desde abril de 2000 se mantiene en un dígito.

Para 2018, el escenario económico implica enfrentar riesgos tanto internos como externos, entre los que citamos la reforma fiscal en Estados Unidos, las elecciones federales, movimientos en los precios de los commodities, la situación financiera de Pemex, la consolidación fiscal de las finanzas públicas. Por lo anterior, es importante que las decisiones de política monetaria sigan la misma línea que hasta ahora, que se actúe de manera oportuna, que se envíen señales al mercado de estabilidad y responsabilidad, donde se cuiden los fundamentales macroeconómicos del país.

El trabajo no sólo del sucesor, sino de toda la Junta de Gobierno será darles seguimiento a las políticas instrumentadas y acomodar la política monetaria para bajar la inflación a los niveles del objetivo del instituto central.

Es importante generar certidumbre y confianza, ya que se tiene un gran reto; la tasa de interés se encuentra en 7% y la inflación no cede terreno; además, se esperan alzas en los tipos de referencia de la Fed de Estados Unidos.

México tiene un gran reto para 2018, no sólo en materia electoral, sino que también se avecinan bombas de tiempo como las pensiones, la deuda, el combate a la pobreza e impunidad, además de procurar una exitosa modernización del TLCAN.

Por todas estas razones el Banxico debe mantener su transparencia, favorecer a través de política monetaria eficaz, responsable y oportuna un contexto macroeconómico competitivo, generar confianza, cuidar el poder adquisitivo de nuestra moneda.

 

Vicepresidente de Consultores Internacionales, S.C.

 

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