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Apuntalar el desarrollo sostenible

24/01/2018
01:23
Laura Iturbide Galindo
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En la agenda 2030 aprobada el 25 de septiembre de 2015 por 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, se han asociado las “5 P’s”: people, planet, profits, partnerships & peace.

Esto implica garantizar la dignidad de la persona a través de la satisfacción de sus necesidades básicas, la equidad en las oportunidades y superación de la pobreza; preservar los recursos naturales, en una palabra, el planeta, para las futuras generaciones; asegurar la prosperidad en armonía con la naturaleza y la cohesión social; promover el logro de la agenda a través del establecimiento de sólidas alianzas estratégicas globales; y perseguir sociedades inclusivas, justas y en paz. Su plan de acción está asociado con los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

El comienzo de 2018 nos da la oportunidad de repensar cómo, con el desarrollo tecnológico y el avance organizacional y de medición logrado en los años recientes, podemos apuntalar este marco de Desarrollo Sostenible.

Sobre el extraordinario recuento que hace Claudina Caramuti respecto a este tema, se puede extender la reflexión en varios sentidos. Por razones de espacio, sólo abordaremos las más importantes:

El avance del Crowdfunding: el acceso al financiamiento colectivo ha representado una magnífica manera de democratización del capital y de inclusión, donde el crowd no sólo decide qué causa o proyecto apoyar, sino también aporta ideas y cocrea. Así, las propuestas que antes no eran visibles, ahora en la red pueden ser promovidas con una enorme velocidad, transparencia y eficiencia, al verse disminuidos diametralmente los costos de transacción. Existen en México varios ejemplos exitosos como: Donadora, MiCochinito.com, Hipgive, SocialCrowd.

La gestión del Big Data. La pléyade de información disponible hoy y procesada automática y digitalmente con apoyo de la inteligencia artificial, la geolocalización y el internet de las cosas, forma parte de la revolución 4.0. Éste es un insumo que se vuelve valioso, porque se convierte en “información para la acción”, un verdadero motor para monitorear el avance del desarrollo sostenible, algo que ha sido un talón de Aquiles, por ejemplo, en seguimiento y evaluación de programas sociales en el país.

Los avances en la presentación y comunicación de la Responsabilidad Social Empresarial. Ahí están, por ejemplo, los nuevos estándares del GRI (Global Reporting Initiative) en evolución al G4. Ellos impulsan la documentación por separado en temas críticos como emisiones de CO2 y permiten comunicar mejor el avance organizacional de estos desafíos.

El creciente impulso a la economía circular que, por definición, es reparadora y regenerativa, y que, en palabras de Caramuti, la resume como: “recuperar, redistribuir, rediseñar”. El hecho de velar para que productos, componentes y recursos mantengan su valor en todo momento, significa un importante avance de responsabilidad social. El replantear procesos económicos bajo sistemas: cómo influyen las partes en un todo y la relación que guarda con éstas, nos permite innovar y recuperar en forma sostenible. Esta estrategia alternativa, viable y atractiva, ha empezado a adoptarse con mayor conciencia y supera con creces al modelo lineal de “úsese y tírese” con sus enormes consecuencias negativas. Si el mundo se reconvirtiera bajo este modelo, de acuerdo al WEF (Foro Económico Mundial, por sus siglas en inglés), podría generar en los próximos cinco años un trillón de dólares de ahorros de materiales, más de 100 mil nuevos empleos y evitar hasta 100 millones de toneladas de residuos. El FOMIN, el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es más que un gran asesor técnico para la adopción de este modelo "que va más allá del reciclaje", en América Latina.

La mayor adhesión a los negocios inclusivos. A través de esquemas ganadores para las partes: las empresas por atender mercados de la Base de la Pirámide y las comunidades por la posibilidad de obtener bienes y servicios que les permitan acceder a un mejor nivel de vida, incluso participando en su elaboración, distribución y contribuyendo a su concepción y desarrollo. Muchos de estos negocios, que ya han sido multiplicados y escalados, han permitido un verdadero desarrollo de la comunidad beneficiada. Varias empresas del país se suman a la lista de las que han encabezado estos negocios y los han exportado.

El reforzamiento de la lucha contra el cambio climático. El año pasado un grupo de estudiosos en el tema, “la Alianza de Científicos Mundiales”, alertó que este año y el siguiente eran críticos para dar la batalla, si no queríamos tener daños irreversibles. Se tiene la gran oportunidad para que el sector privado y las agencias gubernamentales se unan con mayor compromiso para frenar el avance acelerado que presenta el calentamiento mundial. México dio un gran paso con la aprobación y publicación de la “Ley General de Cambio Climático" en 2012. Es importante seguir refrendando con acciones certeras el compromiso que tiene la nación por reducir las emisiones de gases y de efecto invernadero.

A los grandes retos de este año, se suman éstos. No podemos aspirar a un México en paz, igualitario y de oportunidades si no apostamos por el desarrollo sostenible. Sumémoslo a nuestros propósitos y acciones para este 2018 que comienza.

Directora del Instituto de Desarrollo
Empresarial Anáhuac en la Universidad
Anáhuac, México Norte

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