Crisis de los 30
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La anécdota del "violador anónimo"

En el capítulo de hoy: ¡violadores universitarios!
14/07/2015
10:33
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¡Hola! Bienvenidos al blog donde hablo de problemas clasemedieros que son superfresas comparados con los que se viven en el país Y EN EL QUE ABUSO DEL RECURSO DE LAS MAYÚSCULAS PARA INDICAR QUE GRITO. En el capítulo de hoy: ¡violadores universitarios!

Yo, como el resto de mi generación, escuché por primera vez acerca del concepto "violación" en Beverly Hills 90210, el único manual de educación sexual disponible para los niños mexicanos de los años noventa.

https://www.youtube.com/watch?v=NzDpQCRZ8dQ

A partir de entonces --y hasta hace poquito-- tuve la idea-vaga-nunca-razonada de que este crimen sólo ocurría en los siguientes escenarios: 1) cuando un desconocido te atacaba en un callejón oscuro, 2) cuando tenías un familiar malvado que abusaba de ti mientras eras menor de edad o 3) en las universidades gringas.

O sea: eso en la UNAM oOooOooOooOOOoOoOoobviamente no pasaba. ¡Estudiamos carreras humanísticas para cambiar al mundo! ¡Traemos La Jornada bajo el brazo! ¡Vemos cine de arte en el CCU! ¡GOOOOOOOYA GOOOOOOYA CACHÚN CACHetcétera! Estamos salvados.

PERO.

El otro día fui a una fiesta donde estaban algunos amigos de la carrera. Uno de ellos nos contó que otro güey, personaje de relleno del sitcom de nuestras vidas, tenía un historial de abuso sexual contra varias conocidas. ¿QUÉ? Sí. ¿CÓMO? Pues así. ¿TE CAE? Ajá. ¿Y HUBO CONSECUENCIAS? Claro que no. ¿POR QUEEEEEÉ? Ps nomaaaás.

De este chisme nada me consta, porque viene de tercera mano. Pero al escucharlo recordé un par de episodios que me hacen pensar que no es naaaaada descabellado.

*efecto de pantalla con agüita para indicar flashback a los dosmiles tempranos*

 

Después de una (¡exitosa y libre de tamborcitos!) fiesta organizada por mis amigas y yo, en casa de una de ellas, subí al primer piso para apañar una de las camas disponibles. Ya estaba quedándome dormida cuando alguien se acostó a mi lado. Creí que era un amigo, así que hasta le hice canchita. PERO ENTONCES el güey me empezó a manosear. Abrí los ojos y noté que no, no era mi amigo: era un colado, un tipo de la Facultad que había visto en los pasillos pero con el que jamás había cruzado palabra, un chairo genérico (#CONAPREEEEEED), un extra en la película. Salí corriendo.

(¡Y EL CABRÓN SE QUEDÓ CON MI CAMA!)

*efecto de agüita para indicar que volvemos al presente*

En los años subsecuentes, le llamamos "la anécdota del 'violador anónimo'" y la contábamos en tono de comedia: jajaja y entonces que me agarra la nalga jajaja y que veo y no es quien yo creía jajaja y pegué un brinco y me regresé a la sala jajaja qué chistoso jajaja.

¡Pero no! O sea: ¿y si hubiera estado yo borrachísima? ¿El güey se hubiera acordado de sus clases con perspectiva de género del semestre anterior? ¿De La Jornada bajo el brazo? ¿Hubiera recapacitado y emprendido la retirada? ¿Era la primera vez que hacía algo así? ¿Fue la última? ¿POR QUÉ NADIE DIJO NADA?

Ah, porque nadie dijo nada. Después lo veíamos de lejos en la escuela y cuchicheábamos y pensábamos “"Jiji, qué risa, pobre güey tan patético", cuando en realidad era un peligro para México. Nadie lo enfrentó ni lo regañó ni le dejó una nota en su cuaderno. NI SIQUIERA LO VIMOS FEO.  

Y hay una peor:

Una amiga, igual después de una peda, se durmió en un sofá. En la madrugada abrió los ojos y se encontró con EL PITO DE UN GÜEY EN SU CARA. Así, casual goooeeei. El pito de un güey que era nuestro amigo. De un güey al que, aun conociendo los detalles de lo que había pasado, le seguimos hablando. Jamás se mencionó el asunto frente a él. Todos sabíamos. Él sabía que sabíamos. Fue el elefante en el salón por el resto de nuestros estudios de licenciatura.

Lo triste es que se nos hacía "normal". O sea: ¿hasta dónde tenían que llegar las cosas para que nos preocuparan de verdad? ¿Por qué si no había penetración ni escenas de forcejeo como en Beverly Hills era un "Naaaah, no hay tos, vamos por una caguama"? Como en Canal 5 no habíamos aprendido que eso estuviera mal, entonces no lo condenábamos y seguíamos en la pendeja.

QUÉ DAÑO NOS HACÍA NO TENER INTERNET.

¿Ustedes qué historias tienen de sus respectivas universidades?

Como la escuela de diseño le quedaba muy lejos, Tamara De Anda (Ciudad de México, 1983) estudió Comunicación en la UNAM.

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