Nutrición... ni bueno ni malo

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Lácteos sí o no

La eterna discusión… lácteos sí o no. Mi respuesta para la mayoría de las personas es SÍ
19/04/2017
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Sí porque ya sabemos que aportan calcio, fósforo, magnesio, vitaminas del complejo B, proteína, probióticos, etc. pero sobre todo porque son parte de una dieta correcta y completa, porque no debemos fomentar obsesiones ni alimentar este terrorismo nutricional al que estamos expuestos todo el tiempo.

 

A veces me desespero, a veces me enojo y otras de plano me da tristeza. Parecería que el gluten, el azúcar y los lácteos son los malos del cuento y no, nada más alejado de la realidad. Son ganas de sufrir. Son ganas de ver las cosas como les conviene.

 

¿Cuántas personas conoces que le echan la culpa de sus males a comer pan o beber leche y no ven que fumar, beber alcohol o no hacer ejercicio es mucho peor?

 

¿Cuántos alimentos has eliminado de tu dieta sin realmente necesitar hacerlo?

 

He visto casos de niños que no comen yoghurt pero si papitas, no beben leche pero si jugos de bote, no comen queso pero llenan de mayonesa y crema sus platillos. No son decisiones correctas.

 

Los lácteos, sobre todo el yoghurt, pueden ser grandes aliados cuando buscas perder peso, tener energía y sentirte mejor. De entrada, por su contenido de probióticos, ayudan a mejorar la digestión y fortalecen el sistema inmune. Por su alto contenido de proteína dan sensación de saciedad por más tiempo y evitan los picos de glucosa que derivan en ataques de hambre y almacén de grasa corporal.

 

Los lácteos, en todas sus formas son versátiles, económicos y fáciles de conseguir. Lo único que debes vigilar es que lo que necesiten refrigeración, estén fríos. De hecho, en el mercado ya hay muchos que ni eso necesitan. Son fáciles de transportar y combinan con alimentos dulces y salados. Son una súper alternativa.

 

De hecho, hay muchas recetas que puedes preparar sustituyendo alimentos altos en grasa o azúcar por lácteos descremados. ¿Qué tal si en lugar de mayonesa o crema en un sándwich agregas un poco de yoghurt o jocoque? Ese pequeño cambio puede ahorrarte 100 calorías en un día, a la semana 700 y en 10 días habrás evitado subir un kilo de grasa corporal. Nada mal ¿verdad?.

 

¿Qué tal si para ese antojo de media tarde en lugar de unas galletas compras un café latte o capuchino? La cafeína te dará energía y la proteína sensación de saciedad. El sabor dulce de la leche (tenga o no lactosa) hará que tu cerebro registre el consumo de carbohidratos y deje de pedírtelos. Con este sencillo cambio te ahorras otras 100 calorías al día y además le das a tus músculos y huesos lo que necesitan para estar sanos y crecer.

 

Es más, para esas tardes de trabajo intenso un yoghurt griego (sin azúcar) y una fruta son suficientes para poder llegar hasta la cena sin necesidad de comprar otro tipo de botanas llenas de grasa y sal.

 

Si te fijas, los lácteos son aliados de la dieta correcta, ayudan al control de peso y la salud. De verdad, a veces queremos ver las cosas diferentes a como son, no te dejes engañar.

 

No hay manera de que me convenzan de que es mejor tomar laxantes a comer un yoghurt, que me digan que un refresco o un jugo (aunque sea de fruta natural) es mejor que un vaso de leche… ¡no es mejor! No hay nada como comer de todo, dejar de tener miedo de los alimentos y entender, que como hemos dicho tantas veces, la diferencia entre el remedio y el veneno es la dosis. Hasta para los más delicados del estómago o los más intolerantes hay alternativas, sólo es cuestión de saber buscar y elegir estar bien.

 
Estudié Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ejercí varios años. Descubrí el deporte y me volví adicta. Ello me llevó a la nutrición y cursé el Diplomado de Nutrición y Antropometría...

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