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La menos peor

Quién y qué es Hillary más allá de los huevos cacareados
04/11/2016
07:04
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No es nuestra elección, pero como si lo fuera. Igual estamos en suspenso porque suponemos que, según quién resulte electo, habrá de perjudicarnos o beneficiarnos o por lo menos hacer que quedemos tablas. 

Es tal la monstruosidad (o la melomanía o la torpeza o lo que gusten) de Trump que parece eclipsar las corruptelas de Hillary. Son tan personales las ofensas e insultos dirigidos por el candidato republicano a mexicanos que quizá por ello no siempre nos detenemos en la política altamente belicosa de su contrincante demócrata en Siria, en Libia, en Iraq. . . Es tan disparatado, inverosímil y silvestre el primero que la segunda se nos presenta como cuerda, prudente, mejor informada, con experiencia. 

Sí, de los males, el menor.

El comediante Bill Maher fue más lejos. En días pasados despreció por completo la lógica del “menos peor”, pero no por lo grave que resulta endiosar a A al costo de satanizar a B, sino porque, según dijo, Hillary no era mala (evil) en lo absoluto sino que era simplemente fantástica (great). De manera, para mí, desafortunada, se burló (otra vez) de los millenials y la desconfianza de éstos hacia Hillary. Dijo que ya estaba harto de que dijeran que no era genuina (“ni que fuera cerveza”) y de que persiguieran al coco (boogie man) cuando ellos (los millenials) eran flojos, estaban desinformados y tenían que ponerse a hacer la tarea. 

Vaya. La desesperación por evitar que Trump llegue a la presidencia ha tomado varias formas: desde recolección de firmas y testimonios hasta rallies y conciertos, alertas, consignas y campañas de ridiculización en los medios, sistemáticas como la de Maher, o participaciones como la del también comediante Louis CK que se mostró 100% a favor de Hillary, sin cuestionarla en lo más mínimo: 

Si votan por Clinton, son maduros; si votan por Trump, son mamones; si no votan, son pendejos”. 

Otra vez la burla hacia los escépticos como si no supieran en qué basan sus decisiones, como si no fueran, precisamente, quienes se han informado exhaustivamente, más allá de los medios mainstream.

No olvidamos quién es Trump ni lo que ha dicho: sus amenazas, sus ofensas, sus bravuconerías. A muchos, si no es que a la mayoría, no se nos borra cómo se refirió a los inmigrantes mexicanos, su alarde de construir el muro, su visita a nuestro país: todo ello insultante y absurdo a la vez. Sus acciones (arbitrarias, corruptas, discriminatorias, misóginas, abusivas) lo exhiben tanto como sus amenazas, lo que hará, lo que haría, lo que habría hecho: 
-    restringir la libertad de expresión y penalizar a los medios por difamación (en su haber están las demandas contra la cadena satírica de noticias The Onion News y contra el mismo Bill Maher, por invitarlo a probar que no su padre no era un orangután)
-    matar no sólo a los terroristas de ISIS sino a sus familias 
-    expulsar a 11 millones de indocumentados (hogar por hogar, trabajo por trabajo, escuela por escuela y deportarlos masivamente. . . ¿alguien pensó en el Holocausto?)
-    sugerir que una manera de haber frenado al Estado Islámico habría sido apropiarse del petróleo en Iraq. . . 

Su desconocimiento es risible y, a la vez, pavoroso: ese patrón de pensamiento y de discurso al que se refiere el académico Sam Harris: “Intelectualmente, es como soltar un globo en una habitación: eso es la mente de Trump. . . Verbalmente, es como si hablara en verso y tuviera que encontrar rimas continuamente”. 

Egoísta, narcisista, desquiciado y que gane el menos peor y lo que gusten y manden, pero nada más no olvidemos quién y qué es Hillary, más allá de los huevos tan cacareados a lo largo de la campaña. 

Ok, es superior a su contrincante republicano en varios temas como: Suprema Corte, Planeación Familiar, Impuestos (brindar más oportunidades a la clase media, elevar el salario mínimo e ir donde está el dinero, es decir, aumentar impuestos a los más acaudalados) y Migración (pese a la cuantiosa deportación durante las administraciones de Obama, Hillary es partidaria de la regulación versus la deportación masiva que propone su contrincante), pero por supuesto que también tiene cola que le pisen. Recapitulemos un poco:

-    Apoyó la legalización del espionaje doméstico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). En su momento, se refirió a las revelaciones hechas por Edward Snowden como “concernientes con la vigilancia que Estados Unidos realiza de manera totalmente legal en contra de otros países” y, aunque ahora no recuerde si lo dijo, según una de las más recientes revelaciones de Wikileaks, en su momento, la referencia a Julian Assange fue: “¿No habrá modo de lanzarle un dron a este sujeto?” (Can't we just drone this guy?).
-    Aun cuando sus propuestas en medio ambiente superan por mucho las de Trump (quien se ha encargado de minimizar el cambio climático), en los hechos Clinton fue por la vida y por el mundo diseminando las supuestas bondades del fracking (proceso de extracción de petróleo y gas directamente de la tierra mediante la inyección a alta presión de agua, arena y químicos en las rocas) que ha generado controversia por los presuntos agentes carcinógenos en los químicos propensos a escaparse y contaminar el agua, al tiempo que también se cree que pueden ocasionar sacudidas en la tierra. 
-    Se dice que es la candidata de las corporaciones y no de la gente como lo era Bernie Sanders. Sus lazos Wall Street (a los que tanto aludió Sanders) la han mantenido muy cerca de los poderosos, de ahí que se le considere una insider de la corrupción. Estas alianzas la han enriquecido. Un ejemplo, las ganancias suyas y de su esposo, Bill, por concepto de discursos: 153 millones de dólares, lo que equivale a 5 mil dólares por minuto. 
-    La Fundación Clinton y sus donantes: desde países como Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Ucrania (para su modernización) hasta grupos de banca de inversión como Goldman Sachs, farmacéuticas como Pfizer, u otras empresas gigantes como: Walmart, Exxon, Dow, Boeing, Monsanto. . .
-    En cuanto a Arabia Saudita, se la atribuye venta de armas a dicho país que ha bombardeado incesantemente a Yemen: hospitales, escuelas para sordos, mercados, mezquitas. . . Dicho sea de paso, un país que oprime a las mujeres, hasta el mismo Trump lo recalcó en el tercer debate, y no podría ser de otra manera, siendo que nadie guarda mayor respeto a las mujeres que él. ;)
-    ¿Está cimentando la guerra con Irán? Ya ha dicho que no se cruzarán de brazos ante un ataque de dicho país en contra de Israel. 
-    Su respaldo tardío al matrimonio igualitario en 2013 después de una década de oponerse.
-    Juego sucio por parte de su equipo de campaña: en su momento al exhibir una fotografía de su entonces rival de partido, Barack Obama, portando un turbante, y más recientemente, según otra revelación de Wikileaks, una de Bernie Sanders en traje de baño, reposando en un camastro. 
-    Una de las más repetidas y desafortunadas: votó por la guerra en Iraq que costó la vida a cuando menos cien mil habitantes de ese país. Para muchos, esto es parte de lo que la convierte no en el menor de los males sino en uno igual, acaso mayor: Donald alardea con bombardear terroristas con todo y sus familias, no obstante, en los hechos y como lo señala la periodista Abby Martin, Clinton sí lo llevó a cabo en Iraq y también en Libia. ¿Alguien recuerda cómo se rió del linchamiento público de Muamar el Gadafi en televisión? Sus palabras fueron: “Vinimos, vimos, murió” (We came, we saw, he died). Por otra parte, tras el asalto al consulado en Benghazi y la vejación y el asesinato del Embajador Christopher Stevens, no es válido, como ha hecho Trump, responsabilizarla ni de ésta ni de la muerte de otros ciudadanos estadounidenses, pero sí cuestionarla sobre cómo se proveyó de armas a los extremistas en un país destruido en gran medida por la política intervencionista y no conformarse con su respuesta: “Aprendimos de la manera más dura que debimos tener más tropas”. Es decir, mayor ocupación. ¡¡!!
-    Y una de las más recientes: ha traído de regreso la retórica de la guerra fría al referirse al supuesto espionaje por parte de altos niveles del gobierno de Rusia: ésa fue su respuesta cuando se le preguntó sobre el escándalo de los emails. Fue como regresar en el tiempo. No sé ustedes pero para mí fue como estar de vuelta en la conspiración y en Rusia vista como el enemigo, el hacker, el chivo expiatorio, “la Rusia-fobia”, como la llama Kyle Kulinski, comentarista y YouTuber. Aquí nos reímos mucho con lo de la marioneta (he’s the puppet, no, you’re the puppet), sin embargo el mismo Vladimir Putin interpretó estos mensajes como una forma de distraer a los estadounidenses de sus problemas “al crear un enemigo e intentar unir a la nación en su contra”. El mandatario ruso fue categórico: Estados Unidos espía globalmente a enemigos actuales, enemigos potenciales, aliados cercanos. . . “Si gana Hillary no sabemos si será más dura o más suave. . . (La relación con Estados Unidos) nunca ha sido fácil”. 

Como vemos, la “menos peor” tiene mucho de malo. Quizá no tanto como su oponente, pero aquí la cuestión no es de héroes o villanos. Cuestionar a Hillary es necesario y es válido, tanto como a Trump, y al hacerlo no significa, como recientemente lo sugirió Obama, que nos mueva el sexismo. No, una cosa es el género, otra las acciones. 

De eso va la prensa responsable y crítica: cuestionarlos, criticarlos, si es necesario destruirlos, a ambos, por propuestas cavernícolas y por actos reprobables. Algo de lo que no hemos visto suficiente, ni de uno ni de otro lados, y es una pena, porque desinformados, desesperados y con miedo ocurre esto que estamos presenciando: elegir al menos peor. . . No quiero ni imaginar México en 2018. 

De vuelta a las andadas en la era de WhatsApp, Tinder y Snapchat. Escritora y periodista. Promotora de abrir la mente y liberar la palabra… y el cuerpo. Divorciada y mamá de dos adolescentes. Autora...

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