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Violencia legítima

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Los desplazamientos de los periodistas pueden tener efectos dramáticos: afectan su trabajo, su entorno y a sus familias. También ponen en riesgo su estabilidad emocional y su vida
05/08/2015
10:48
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Que si el Mustang. Que si las alhajas. Que si el robo. Que si los feminicidios. Que si iban por la extranjera. Que si la reunión comenzó el jueves y continuó hacia la mañana del viernes.

Ninguno de esos elementos, ninguna de esas teorías, aun ciertas, niegan esta otra realidad:Veracruz es el Estado de la República mexicana más peligroso para el ejercicio del periodismo:tiene el primer lugar de periodistas asesinados en los últimos años (13) por posibles vínculos con su labor periodística.

Sólo por mencionar los de este año: Juan Mendoza Delgado (encontrado en una carretera federal de Veracruz, con signos de haber sido atropellado) y Moisés Sánchez Cerezo, secuestrado y asesinado en enero pasado, cuyos homicidas podrían ser liberados ante la falta de pruebas contundentes.

La entidad también ostenta el mayor número de periodistas desplazados. El caso de Rubén Espinosa, que fue ejecutado el fin de semana en un departamento en la colonia Narvarte del Distrito Federal, muestra como un periodista víctima de hostigamiento se ve orillado a abandonar la ciudad en que vive y trabaja por motivos de seguridad.

Los desplazamientos de los periodistas pueden tener efectos dramáticos: afectan su trabajo, su entorno y a sus familias. También ponen en riesgo su estabilidad emocional y su vida.

Al parecer, ninguno de los vecinos se dio cuenta. Como indica César Alarcón en su ensayo Crimen organizado y gobernabilidad democrática en México, los narcotraficantes son cada vez más profesionales en cuanto a la utilización de armamentos y a la perversidad del crimen.

Hasta las manitas. . . La corrupción de las fuerzas de la policía más la infiltración del narco en el Estado y en las Fuerzas Armadas. Así, los ciudadanos, incluso esos vecinos que están tan contentos de vivir en barrio tranquilos, como la Narvarte, ya sufren la afectación de sus derechos cívicos: seguridad, libre expresión, libre circulación. . .

¿Y los periodistas? Cada vez más vulnerables a la violencia ilegitima y a la légítima.

Por algo el periodista Sergio González Rodríguez eligió la pintura Los embajadores, de Holbein el Joven: en él, la víctima está cifrada en la calavera a los pies de los retratados. Según Gónzález Rodríguez, esto nos habla de la Supremacía de la muerte:

Un cuerpo que es una persona. Regularmente el recuento de las víctimas se presenta de manera impersonal, sin rostro, uno más… La víctima es ya una anamorfosis encarnada.

Detrás de la estadística, hay personas, hay familias.

Los periodistas que viven bajo amenaza y son orillados a desplazarse trabajar con miedo, bajo tensión, deriva en crisis de ansiedad, depresión, ataques de pánico.

Veamos la persona más allá de la cifra, la vida más allá de la nota roja, los ideales, la búsqueda, la lucha, más allá del escándalo. Autoridades, sociedad, reparemos en quiénes son los agredidos, cómo han sido agredidos, qué temas tocan, quiénes son sus familias, cuáles han sido las consecuencias de estas agresiones en sus entornos más cercanos, qué los hace víctimas, qué intereses tocan, cómo desestabilizan y desafían el status quo. . .

No dejemos que el morbo nos impida ver a las víctimas.

De vuelta a las andadas en la era de WhatsApp, Tinder y Snapchat. Escritora y periodista. Promotora de abrir la mente y liberar la palabra… y el cuerpo. Divorciada y mamá de dos adolescentes. Autora...
 

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