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Un rally a toda costa y el motor de Cantinflas

¡Hola, aficionados no al rey de los deportes, sino al emperador! Cinco días durará el venerable rally Coast to Coast, que tan buenos recuerdos nos trae.
10/03/2017
14:33
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La edición 2017 seguramente nos regalará buenas anécdotas, pero también  emociones fuertes y un alto grado de competitividad. La próxima semana se realizará con participantes en motos y autos offroad, es decir, a lo largo de las terracerías, los cerros y los caminos no pavimentados de Dios. Arrancarán en el puerto de Veracruz y llegarán a la meta en Puerto Escondido, Oaxaca. Desde ya destaca la presencia del piloto francés Xavier de Soultrait, del equipo Yamaha Racing, quien ganó la primera etapa del rally Dakar 2017. También participa el oaxaqueño Emilio Velázquez, gran triunfador en La Carrera Panamericana de 2015 y al que la Federación Mexicana de Automovilismo Deportivo le otorgó un Casco de Oro por ser el campeón absoluto de la Comisión Nacional de Rallies. Otros pilotos a los que hay que seguir sí o sí: Gerardo “Niño” Rojas, con 20 participaciones en la Baja 1000, y Didier Goirand, campeón nacional de enduro. Todos ellos quieren lograr la hazaña de recorrer  mil 414 km; partirán del nivel del mar y alcanzarán alturas de  cuatro mil metros. ¡Suerte y confianza a los pilotos!

 ¡Cómo han pasado los años!  Quiero contarles algunas anécdotas de un personaje inolvidable, el señor Mario Moreno “Cantinflas”, a quien tuve oportunidad de conocer.  El cómico inmortal tenía afición, o al menos curiosidad, por los autos y las carreras. Me invitaron a participar en la filmación de una escena de la película El ministro y yo (1975), una de las últimas de Cantinflas. En la escena, el señor competía en una carrera de autos antiguos en el Autódromo Hermanos Rodríguez junto a Lucía Méndez, quien ya destacaba como “rostro juvenil” de esa época. Don Mario  interpretaba a Mateo Melgarejo, un mecanógrafo que termina de empleado en una oficina de gobierno y que poseía una valiosa colección de timbres postales, herencia de su padre cartero. Pues bien, en esa escena yo “actuaba” como narrador de  la carrera. 
 Cantinflas era dueño de un Dodge 1929 del cual se enamoró Lucía Méndez, y me parece que lo usó para competir en esa carrera de cine. Durante los espacios de corte en la filmación mi hermano Félix llevo un Mustang 1965 tipo fastback, preparado para las competencias. A don Mario le gustó el auto y nos dijo, todo relajado: “¿Me lo prestan?” Le pusimos el cinturón de seguridad y arrancó... Metió primera velocidad, luego segunda y recorrió cinco km del circuito. Nos preocupamos, ya que no escuchábamos los cambios de velocidad. De repente termina Cantinflas su recorrido: ¡tenía todavía la segunda velocidad puesta y el motor hirviendo! Y nos explica: “No cambié de velocidad porque ¿para qué? Si ya andaba muy fuerte...” ¡Imagínense cómo nos quedamos!

 Un triunfo en reversa Pero no termina todo ahí: recuerdo que unas semanas después del estreno de la película,  que tuvo mucho éxito, asistí a una junta que tenía en una agencia de publicidad. La secretaria me recibió emocionada porque según ella me habían visto en la película. Entró a avisar a la persona con quien tenía la cita; salió a avisarme que enseguida me atendían, pero pasaban los minutos, que se me hicieron eternos. Hasta que sale el señor, me ve y dice en voz en cuello:  “¡Señorita! Él no es Mateo Melgarejo, ¡él es Sánchez Noya, mi amigo!” Ya se podrán imaginar la risa de toda la gente que estaba en la oficina. ¡Ah! Déjenme decirles que Cantinflas y Lucía Méndez ganaron la carrera empujando el auto de reversa, porque el motor ya no funcionaba.
 ¡Recuerden, hagan de su automóvil un deporte, no un peligro!   

Rodolfo Sánchez Noya nació el 15 de septiembre de 1934, es un destacado periodista del deporte motor con más de 50 años de experiencia.

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