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Gobernadores en desgracia

17/04/2017
10:38
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La captura de Javier Duarte y de Tomás Yarrington parece que tendrá un efecto electoral positivo para su partido. Por lo menos generará una percepción de que su partido aprendió la lección y está arrepentido de haber arropado con impunidad a gente corrupta.

Estas detenciones también cumplen el objetivo de dar pan y circo a un país agraviado que se está volviendo ingobernable y quiere venganza contra los políticos corruptos.

Sin embargo, entre la justicia y la venganza hay una gran diferencia. La aplicación de la justicia es institucional y siempre busca que el castigo sea ejemplar y cumpla con una función colectiva de inhibir que otros cometan el mismo delito. En contraste, la venganza es emocional y se consuma aniquilando o castigando al enemigo y ahí termina. La simulación de justicia es aún peor.

Lo que debe preocuparnos es saber qué se ha negociado “en lo oscurito” para que estos gobernadores no hablen y se haga público todo lo que ellos saben de cómo se mueven las altas esferas del poder.

Es importante saber qué sucederá con las invaluables fortunas de ambos. Estas debiesen regresar a las arcas públicas. Si ésto no sucede significará que el silencio se compró a muy alto precio. Se intercambiaron unos cuantos años en la cárcel a cambio de continuar con una vida de lujos para ellos y su familia. 

El que hoy se castigue a unos gobernadores no garantiza que se esté combatiendo la corrupción y menos aún que se esté ganando la batalla.

La corrupción nace de las oportunidades y de la impunidad.

Para combatirla de verdad habría que crear un sistema de control que impida el uso discrecional de los recursos públicos, lo cual tendría un efecto preventivo y cuando esto no fuese suficiente, que se aplicase la ley con rigor sería la medida correctiva.

Por lo pronto, la captura de Duarte y Yarrington tiene el sabor de un triunfo sacado a la fuerza a la clase política pero no representa esa nueva actitud ética que se proclama. Muy a la mexicana se hace públicamente como que se quiere lograr la captura, pero en la realidad se ponen todos los obstáculos para que no suceda y cuando ya es inevitable, se hace el sacrificio y se presenta a la sociedad como el triunfo de la justicia.

Mientras tanto, tendremos que conformarnos con estos pequeños y amañados triunfos de la sociedad, que nada resuelven, pero nos hacen creer que avanzamos.

 

Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación AC. 25 libros publicados Fundó en México la oficina local de la empresa global de consultoría creada por Al Ries, uno de los dos creadores del...

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