FOCUS
Irreverente... mente

Se encuentra usted aquí

El Chapo y la corrupción Penitenciaria

La fuga del Chapo pone una vez más el dedo en la llaga: nuestras cárceles no son centros de readaptación social, sino cloacas de corrupción donde todos hacen negocio.
16/07/2015
00:00
-A +A

La fuga del Chapo pone una vez más el dedo en la llaga: nuestras cárceles no son centros de readaptación social, sino cloacas de corrupción donde todos hacen negocio, -desde los celadores que vigilan a los internos-, hasta funcionarios de mayor nivel jerárquico. Es tan buen negocio que no ha habido voluntad política para resolver este problema.

Son territorios donde no opera la ley que sustenta al Estado Mexicano, sino la ley de los mismos delincuentes que crean su propio sistema de autogobierno. Es una vergüenza nacional que nuestros funcionarios si no pueden gobernar a los delincuentes que ya están en la cárcel, ¿cómo van a combatir a los que están fuera?

¿Cómo va a readaptarse un recluso cuando está rodeado de la peor corrupción que puede haber?.

Las familias de los internos que no pertenecen a las bandas son extorsionadas por los celadores y los mismos reclusos que controlan la cárcel para venderles protección para su familiar.

Además, les venden desde las visitas conyugales, artículos de higiene, comida, favores y canonjías, hacerse de la vista gorda, hasta droga, alcohol y sexo con prostitutas profesionales o prostituyendo a las reclusas. Una vergüenza para un país considerado moderno como el nuestro y fundamentado en el estado de derecho.

Ni que decir de la extorsión telefónica, un gran negocio que opera desde el interior de los penales y que no sería posible sin el contubernio de celadores y funcionarios que permiten tener teléfonos desde los cuales realizar la extorsión.

Es sabido que si se recibe una llamada con la clave de Lada 33, -que pertenece a Guadalajara-, podría ser un intento de extorsión generado desde el penal de Puente Grande, Jalisco.

Por un lado la sobrepoblación, pero no aquella generada por los auténticos delincuentes, -porque esos no pisan la cárcel por sus componendas con policías-, sino la que se deriva de chivos expiatorios a quienes les fabrican delitos para extorsionarlos cuando los detienen los policías, o los de delitos menores, como el robo por cantidades que no exceden los $3,000.00.

Ante la imposibilidad de que la parte civil del gobierno federal y de los gobiernos estatales tome control de las cárceles de todo el país, -arrebatándoselo a los delincuentes que operan el autogobierno-, ¿no sería una mejor opción que de plano el ejército tomase el control de todos los penales durante una larga temporada, e imponga disciplina?.

Seguramente no es lo deseable, -porque el Ejército debiese estar en los cuarteles-, pero de forma temporal en una coyuntura de crisis es la única opción, pues no hay a la vista quien desde el ámbito civil tenga capacidad de poner orden en el sistema penitenciario.

Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación AC. 25 libros publicados Fundó en México la oficina local de la empresa global de consultoría creada por Al Ries, uno de los dos creadores del...

ENTRADAS ANTERIORES

 

COMENTARIOS