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Necesidad de agradar

Hay muchos factores que disparan la necesidad de agradar a los demás, hay veces que la necesidad es imperante y otras simplemente por ser “políticamente correctos”. No vivimos en la jungla, de alguna manera debemos actuar y seguir ciertos convencionalismos para poder adaptarnos a una sociedad, la convivencia con otrxs seres humanxs lo demanda. Está bien. Actuar con “educación”, decir “gracias”, “por favor”, levantarse de la silla para ceder el asiento, incluso pagar los cafés una qué otra vez o un poquito más. Todo eso en mi opinión es lo que debería ser una persona amable y cortes. Alguien buena onda, quizá segurx de sí mismx sin ningún objetivo de agradar sino simplemente seguir reglas tácitas de convivencia y atención. No hay urgencia de reconocimiento ni de pago a las atenciones, sino que fluyen nada más.
11/05/2017
15:28
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Hay muchos factores que disparan la necesidad de agradar a los demás,  hay veces que la necesidad es imperante y otras simplemente por ser “políticamente correctos”. No vivimos en la jungla, de alguna manera debemos actuar y seguir ciertos convencionalismos para poder adaptarnos a una sociedad, la convivencia con otrxs seres humanxs lo demanda. Está bien.  Actuar con “educación”, decir “gracias”, “por favor”, levantarse de la silla para ceder el asiento, incluso  pagar los cafés una qué otra vez o un poquito más.  Todo eso en mi opinión es lo que debería ser una persona amable y cortes. Alguien buena onda, quizá segurx de sí mismx sin ningún objetivo de agradar sino simplemente seguir reglas tácitas de convivencia  y atención.  No hay urgencia de reconocimiento ni de pago a las atenciones, sino que fluyen nada más.

Sin embargo hay personas con las que eso no sucede. En algún momento de nuestro existir nos topamos con ciertxs seres que nos disparan la necesidad de agradar, queremos que nos quieran, que nos vean, queremos gustarles.  ¿Hay algo en esas personas que nos atrae? O quizá ¿ hay algo en nosotrxs que no estamos sabiendo satisfacer y que por eso esperamos que lxs demás lo hagan?

Ciertamente estamos vulnerables a estímulos externos,  aunque todo surja del interior depende mucho del estado emocional del momento, el  que influyan ciertos factores externos. Es decir que habrá veces en las que nos sintamos completxs, satisfechos  y en paz, pero  hay tiempos en los que no tanto y ahí es donde nos dejamos influir por ciertas señales y energías externas. Nos enganchamos  a las personas y demandamos que satisfagan nuestras necesidades y vacíos.  Pero siempre parte de nosotrxs, aunque en su momento no lo podamos ver los enganches emocionales surgen de un vacío o descontento personal. Se requiere de un trabajo de autoconocimiento muy profundo para alcanzar a ver los motivos ocultos y causas de los enganches. Qué los provoca y principalmente desde cuándo vienen para poder desmantelarlos y así mismo desengancharnos.

Buscar compulsivamente la aprobación de otras personas puede resultar agotador pero sobre todo frustrante, y no tanto porque las personas retribuyan o no a nuestra necesidad, sino porque para nosotrxs nunca será suficiente. Solo que arreglemos y sanemos nuestros vacío emocionales podremos entonces establecer relaciones sanas y no de rompe y rasga. Se sugiere que el trabajo de auto observación  sea constante, un descuido nos puede llevar directo a una cadena de infortunios que eventualmente nos provocarán sufrimiento a nosotrxs y a terceras personas.  Nos olvidamos de lo realmente importante, se dispersa la energía y el problema crece como una bola de nieve en bajada.

¿Por qué nos sobre esforzamos para agradarle a ciertas personas? Es para pensar en qué nos provocan,  más que en las personas en sí. ¿Qué vacíos pretendemos que nos hagan el favor de llenar que no podemos hacerlo por nosotrxs mismos? Eso es lo que hay que analizar 

Twitter @reginakuri

Hay muchos factores que disparan la necesidad de agradar a los demás,  hay veces que la necesidad es imperante y otras simplemente por ser “políticamente correctos”. No vivimos en la jungla, de alguna manera debemos actuar y seguir ciertos convencionalismos para poder adaptarnos a una sociedad, la convivencia con otrxs seres humanxs lo demanda. Está bien.  Actuar con “educación”, decir “gracias”, “por favor”, levantarse de la silla para ceder el asiento, incluso  pagar los cafés una qué otra vez o un poquito más.  Todo eso en mi opinión es lo que debería ser una persona amable y cortes. Alguien buena onda, quizá segurx de sí mismx sin ningún objetivo de agradar sino simplemente seguir reglas tácitas de convivencia  y atención.  No hay urgencia de reconocimiento ni de pago a las atenciones, sino que fluyen nada más.

Sin embargo hay personas con las que eso no sucede. En algún momento de nuestro existir nos topamos con ciertxs seres que nos disparan la necesidad de agradar, queremos que nos quieran, que nos vean, queremos gustarles.  ¿Hay algo en esas personas que nos atrae? O quizá ¿ hay algo en nosotrxs que no estamos sabiendo satisfacer y que por eso esperamos que lxs demás lo hagan?

Ciertamente estamos vulnerables a estímulos externos,  aunque todo surja del interior depende mucho del estado emocional del momento, el  que influyan ciertos factores externos. Es decir que habrá veces en las que nos sintamos completxs, satisfechos  y en paz, pero  hay tiempos en los que no tanto y ahí es donde nos dejamos influir por ciertas señales y energías externas. Nos enganchamos  a las personas y demandamos que satisfagan nuestras necesidades y vacíos.  Pero siempre parte de nosotrxs, aunque en su momento no lo podamos ver los enganches emocionales surgen de un vacío o descontento personal. Se requiere de un trabajo de autoconocimiento muy profundo para alcanzar a ver los motivos ocultos y causas de los enganches. Qué los provoca y principalmente desde cuándo vienen para poder desmantelarlos y así mismo desengancharnos.

Buscar compulsivamente la aprobación de otras personas puede resultar agotador pero sobre todo frustrante, y no tanto porque las personas retribuyan o no a nuestra necesidad, sino porque para nosotrxs nunca será suficiente. Solo que arreglemos y sanemos nuestros vacío emocionales podremos entonces establecer relaciones sanas y no de rompe y rasga. Se sugiere que el trabajo de auto observación  sea constante, un descuido nos puede llevar directo a una cadena de infortunios que eventualmente nos provocarán sufrimiento a nosotrxs y a terceras personas.  Nos olvidamos de lo realmente importante, se dispersa la energía y el problema crece como una bola de nieve en bajada.

¿Por qué nos sobre esforzamos para agradarle a ciertas personas? Es para pensar en qué nos provocan,  más que en las personas en sí. ¿Qué vacíos pretendemos que nos hagan el favor de llenar que no podemos hacerlo por nosotrxs mismos? Eso es lo que hay que analizar .

Twitter @reginakuri

 

 

 
El objetivo de éste blog es que haya un espacio de consulta y reflexión que nos ayude a abrir temas que suelen experimentarse en silencio.

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