Manolita
Historias de sabor

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53 años después yo digo, madre tierra

13/03/2017
13:14
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Cuantas veces nos preguntamos ¿De dónde vengo? ¿Por qué sufro? ¿Quién es mi apoyo? O bien pensamos que la vida es tan difícil que la única solución es morir; la realidad es compleja, la vida nos pone desafíos constantes a todos y en ocasiones no vemos muchas soluciones, sin embargo, con entereza y amor generalmente se solucionan.

Mi madre hace unos días me compartió unos poemas de su padre y a pesar de los años y de no haberlo conocido, sentí algunas coincidencias, me sentí identificada con mi abuelo y recordé a esa mujer, mi abuela como la guerrera que siempre se sobrepuso a la vida, que lucho por ella y por los suyos, que logró sus objetivos con sus hijos y que acogió a muchos como hijos propios, que lucho a lado de ellos por sus ideales y a pesar de la crítica creyó en el voto de las mujeres, en la libertad y en la democracia y que sobre todas las cosas nos enseñó amar este país.

Al leer los poemas me quedé pensando en que todos sentimos en algunos momentos las mismas angustias, las mismas alegrías y los mismos triunfos, que la vida es una y que hay muchas cosas que hacer por ella.

Aquí les comparto este pensamiento de mis queridos ancestros, de Ignacio y Angelina mis queridos abuelos.

 

Casa con gritos y cantos,
besos, regaños y juegos
ocho boquitas que piden
y ocho corazones grandes.
hay otros dos que palpitan
uno es la tierra bendita
y el mío que se rompe y parte.

Almácigo de mi vida
plantitas que van creciendo
problemas multicolores
manitas que todo rompen
y esos piecesitos pienso,
son cardos o trilladores.

Milagro es que vivan, dicen
milagro sí, pero cuesta
que la tierra se desgaste
y se acabe con la cesta
de aconcahuas de calceta
y con noches de desvelos

Vamos urdiendo y pensando
como mimar sin mimarlos
y con la lucha de luchas
para entender como guiarlos.
Comprendiendo lo que somos
pedimos luz a las luces
para lograr que se logren
como se deben lograr.

Nudo que cierro apretado
y a veces abro los brazos
aguantando dos torrentes
con angustias en el alma
y tragando seco y lento
con mirada al firmamento
y los pies bien tierra adentro.

Hay otra tierra que sufre
que en miradas me comprende
también el roble me entiende
y al dar su sombra me alienta
Aunque yo por inconsciente
he clavado sin fijarme
en ese tronco tan noble
clavos que quise que fueran
colgaderas de mis penas,
de mis penas y mis fallas
sin pensar que de ese peso
solo me libro muriendo.

Ignacio del Valle Espinosa             

10 años después yo digo.

Almácigo de mi vida
plantitas que ya crecieron
que son árboles frutales
y sus raíces muy hondas
por la tierra se extendieron.

La Tierra les dio su vida
y cuando por fin crecieron
cada rama al ir subiendo
se enojaba con la Tierra
que les detenía en su vuelo.

Mayo 19 de 1962

¡Quiero morir en octubre
el mes en que nacieron y murieron
mis grandes ilusiones!

¡Quiero morir!
Que no haya ni llantos ni crespones
Nada más quisiera muchas flores

Angelina Fuentes

 

 

 

 

 

 
Apasionada de México y su cultura, estudió Sociología en la UNAM, se ha dedicado por más de 15 años a difundir y promover los atractivos turísticos, culturales e históricos de nuestro país a través...

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