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La prima de Lartigue

Desde niño, Jacques Henri Lartigue siempre quiso atrapar el tiempo… Y lo logró.
28/07/2015
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Por Óscar Colorado Nates*

Jacques-Henri Lartigue (Francia, 1894-1986) fue un gran maestro de la fotografía que inició muy temprano, cuando tenía apenas siete años. Desde entonces estaba obsesionado con el tiempo.

Una de sus imágenes más conocidas es la titulada “Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905”

Se trata de una toma congelada: la fotografía es capaz de capturar fracciones de espacio y tiempo. Esta fotografía que hoy nos puede resultar simpática, en su momento debió parecer auténtica magia. En este sentido, Lartigue fue el precursor del instante decisivo que pregonó el maestro Henri Carrtier-Bresson durante el modernismo.

Esta fotografía plantea muchas interrogantes para una mente curiosa: ¿Qué ocurrió antes? ¿Saltó? ¿Tropezó? ¿Estaba haciendo una payasada? Y luego ¿Cuál fue el desenlace? ¿Cayó graciosamente? ¿Se desplomó y se rompió un hueso? Más que respuestas esta imagen lo que hace es plantear preguntas, y eso la vuelve increíblemente sugerente.

Por la fecha sabemos que el autor tenía 11 años cuando la hizo. Este es el tipo de datos que siempre apasionan cuando se observa la obra de Lartigue: Aunque sus fotografías posteriores son interesantes, es esa mirada infantil y curiosa la que ofrece lo mejor de su trabajo. Casi podemos imaginar al pequeño preguntando ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? como hacen todos los niños. Sin embargo, Lartigue no preguntaba verbalmente, sino con su cámara.

El fotógrafo supo, sin saberlo, capturar el espíritu de su tiempo: una Francia despreocupada y juguetona. El sueño duró poco pues la I Guerra Mundial alteró todo.

Jacques Henri Lartigue se obsesionó con la captura del tiempo. Sus congelados son un éxito en la preservación de los momentos. Sus imágenes previas a la guerra atrapan el momento no solamente en el cuadro fotográfico, sino de forma más amplia: el tiempo de la Francia antes de su cruenta participación bélica.

Mi prima Bichonnade” es una síntesis de toda la obra juvenil de Lartigue. Anticipamos que la mujer acabó rodando por el suelo. ¿Acaso no le ocurrió lo mismo a Francia cuando entró a la guerra? De modo que, la foto es mucho más que un simpático congelado: es la anticipación de un tiempo de profunda desgracia.

¿El propio Lartigue sintió haber logrado su cometido? Cualquiera diría que buscar atrapar el tiempo es algo imposible, sin embargo un niño no sabe de esas cosas y  el pequeño Jacques Henri Lartigue, con su ojo de fotógrafo infantil, lo logró.

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*Óscar Colorado Nates es titular de la cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana. Autor de libros como Instagram, el ojo del mundo, Fotografía de Documentalismo Social, entre otros. Editor y Director General de la revista fotográfica universitaria MIRADAS. Miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY) y creador de www.oscarenfotos.com, blog de reflexión fotográfica líder en Iberoamérica. [email protected]

 

 

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