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Reporte desde China

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…Lo que la primavera a los cerezos…

La primavera es una de las estaciones más cortas en Beijing, dura apenas unos días, pero no pasa desapercibida
01/04/2016
00:25
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La primavera es tristemente una de las estaciones más cortas en Beijing, dura apenas unos días, pero no pasa desapercibida.

El sábado 26 de marzo comenzó el Festival de las flores de Cerezo en el parque Yuanmingyuan de Beijing. Miles de personas acudieron como en procesión religiosa a ver los cerezos en flor. Yo también fui. Parecíamos abejas apiñadas en torno a las pocas flores que acababan de abrir: todos corríamos de uno de los pocos árboles florecidos a otro para tomarnos la famosa “selfie”.

Pero Yuanmingyuan no es el único lugar donde se ven cerezos en flor estos días en Beijing. Algunas calles y otros parques menos concurridos y de entrada gratuita, como Laoshan, también están llenos de flores de cerezo, y de otras variedades, como magnolias rosas y blancas.

Tuvimos nos días maravillosos de cielo azul y árboles floridos que concluyeron precisamente hoy, cuando la polución llenó de nuevo el ambiente con una bruma de color “blanco sucio tirando a gris”. Es triste que estemos tan acostumbrados a la polución y que tomemos fotos del cielo azul como algo excepcional, pero así es la vida cotidiana en la capital china.

Ya antes me había llamado la atención el negociazo que hacen las compañías que fabrican las máscaras protectoras que los chinos usan para protegerse de la polución. Pero estos días ha surgido algo que me dejó atónita: venta de aire fresco.

No es la primera vez que escucho la idea. De hecho, en 2005, un hombre de Gales, Gran Bretaña, vendía aire fresco embotellado de un bosque en su natal Gales a un precio nada módico, en preciosas botellas de cristal decoradas con un dragón (incluso se decía que Catherine Zeta Jones tenía varias de esas botellas abiertas en la habitación de sus hijos, para que respiraran el aire puro de su tierra natal). En fin, que los chinos, como buenos chinos, han llevado el asunto más lejos.

El negocio de venta de aire fresco va desde los aldeanos que, ataviados con sus trajes típicos, ponen una mesita a un lado del camino en su aldea y ofrecen a los paseantes bolsas de plástico llenas de “aire puro” por un precio que va de los 10 a los 30 yuanes (entre 20 y 60 pesos) la bolsa. Esto sucedió en la montaña Lanshan, en la provincia de Guangdong (la montaña Lanshan es la que tiene una mayor superficie de áreas verdes en aquella provincia), y aunque algunos se lo tomaron a broma, otros regatearon para comprar las bolsas y llevarlas hasta su casa en la ciudad.

Otros que se vieron más profesionales, fueron los emprendedores de Hainan, una isla tropical del sur de china, que no venden el aire en burdas bolsas de plástico, sino en latas. Estos señores se fueron a cachar el aire a un lugar llamado Bawangling, en el distrito de Changjiang, en Hainan, donde la cobertura forestal es de más del 98 por ciento.

Las latas de aire puro fueron presentadas al mercado durante la Exposición Internacional de Comercio Turístico de Hainan 2016. Se llevaron 300 unidades y se vendieron todas, a un precio promocional de 29 yuanes.

Según uno de los avispados creadores del “aire puro enlatado”, el producto se venderá de forma masiva al público dentro de dos meses. Y ya hay varias compañías interesadas en hacer más investigación y desarrollo para ofrecer las latas en diferentes tamaños.

Y finalmente están los extranjeros, que también quieren hacer negocio a partir de la terrible contaminación que sufren algunas ciudades de China. Ese es el caso de la compañía canadiense Vitality Air, que vende aire puro enlatado, capturado en plenas Montañas Rocosas de Canadá. Esta compañía ofrece dos variedades: Montañas Rocosas - Banff, o Montañas Rosas - Lake Louis. Y como es bien sabido, lo importado es más caro. En este caso, la latita cuesta 129 yuanes, unos 300 pesos, y le alcanza a uno para 150 respiradas.

Si tomamos en cuenta que los humanos en promedio realizamos 20 respiraciones por minuto, la lata dura alrededor de 8 minutos. Y 8 minutos de aire puro, no me hagan mucho caso, porque no soy experta en el tema, pero no creo que hagan gran diferencia viviendo en una ciudad como Beijing.

En todo caso, el producto está ahí, ya será decisión de los chinos si lo compran o se convierte en el segundo gran negocio, después de las máscaras protectoras, impulsado por la contaminación. Y esperemos a ver si el aire puro enlatado o en bolsa, hace en las personas lo que la primavera a los cerezos.

 

 

 

Carmen González, periodista mexicana especializada en viajes y turismo. Locutora y productora de radio. Actualmente trabajo para el departamento de español de Radio Internacional de China. Vivo en...

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