Alianza por la Salud Alimentaria

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Los objetivos de desarrollo sostenible, México y la salud

02/05/2017
11:10
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Por: Luis Manuel Encarnación Cruz (@luismencruz)

Director de Salud Crítica (@saludcriticamx) y Coordinador de la Coalición ContraPESO (@contrapesomx)

 

La pobreza es el mayor reto global al que nos enfrentamos para asegurar un mundo basado en la justicia social, la igualdad, la equidad, la diversidad y la prosperidad. Si a la pobreza le sumamos los desbalances en la economía mundial, las desigualdades sociales y la degradación del medio ambiente, nos enfrentamos con un contexto que hace necesario repensar el paradigma de desarrollo económico y humano que rige nuestra realidad. El desarrollo no debe ser un privilegio de pocos, sino debe estar al alcance de todas y todos, sin importar las condiciones sociales o económicas.

El trabajo hacia un verdadero desarrollo sostenible es una obligación moral, que se ha convertido en un compromiso promovido por organismos de cooperación multilateral, gobiernos de países, organizaciones sociales, y otros sectores. En septiembre de 2015, y después de años de discusiones y negociaciones para establecer las acciones post-Objetivos de Desarrollo el Milenio, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que invita a una colaboración multisectorial hacia una Agenda 2030, basada en el cumplimiento de diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS evidencian aún más la urgencia de erradicar la pobreza, posicionándola como la prioridad número uno, priorizando la inclusión social y el fortalecimiento de un cambio estructural progresivo.

En los últimos años México ha buscado posicionarse a nivel mundial en el cumplimiento de los ODS, demostrando su interés en adaptar la actual arquitectura institucional, financiera y organizacional del país para la promoción de acciones nacionales con una perspectiva global. Ejemplo de esto, es la organización, junto con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), del “Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible” (26-29/abril/2017), así como la creación del Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a partir de un decreto presidencial.

No obstante, tanto en el Foro, en la creación del Consejo, y en la participación de los representantes del Gobierno de la República, hizo falta un posicionamiento claro frente a dos necesidades esenciales: la participación real y efectiva de las organizaciones de la sociedad civil, y el posicionamiento del tema de salud (ODS número tres). Ambos temas son clave para garantizar la democratización del desarrollo, y la creación de mecanismos de planeación y vinculación para aterrizar los ODS a las diferentes realidades nacionales y locales del país.

Es totalmente necesario reconocer el rol que juegan las organizaciones sociales como actores clave en el desarrollo social, nacional e internacional. El tercer sector necesita ser un contrapeso real en la implementación, fiscalización, y evaluación de los compromisos internacionales establecidos por los ODS, para que éstos reflejen una visión amplia de lo que es una política social con enfoque global, basada en los derechos humanos, y sobre todo, en aquellos derechos que puedan ser considerados catalizadores de los demás, como lo son la salud, la educación y la alimentación. En este sentido, las organizaciones no sólo deben ser invitados especiales en eventos de talla internacional, sino deben ser miembros permanentes, con voz y voto, en las delegaciones nacionales y en los procesos de negociación y toma de decisiones.

Por su parte, la salud es un detonador de desarrollo social y económico, que lamentablemente se ve como un gasto y no como una inversión. La salud comúnmente es sinónimo de enfermedad, y no de bienestar en todas las etapas de la vida, lo que se ve reflejado en el enfoque curativo del actual modelo nacional de salud, propiciando grandes carencias en la prevención y promoción a la salud, especialmente de las enfermedades crónicas no transmisibles. Si se busca que el casi 50% de su población que vive en situación de pobreza acceda a un mayor nivel de ingreso y de educación, es imprescindible contar con una política social más agresiva que garantice el acceso efectivo a servicios de salud de calidad, así como a una alimentación orientada a estilos de vida saludables.

Frente a esta situación, es pertinente revisar y alinear las políticas nacionales que permitan cumplir con las metas del ODS número tres de “Salud y bienestar”, pero también de aquellas establecidas por el Plan de Acción Mundial para la Prevención y Control de las Enfermedades No Transmisibles de la Organización Mundial de la Salud, y del Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia de la Organización Panamericana de la Salud.

México busca ser líder global en el seguimiento y cumplimiento de los ODS, lo que no será posible sin una apertura de sus instituciones hacia una colaboración y una cooperación con sectores estratégicos. Es necesario adoptar una visión mucho más ambiciosa, de largo plazo y que sobreviva los ciclos políticos, para contar con el apoyo de la sociedad civil en el cumplimiento y evaluación de los ODS, así como dónde la salud se posicione como una de las prioridades institucionales para el desarrollo sostenible.

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