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El costo real de la comida chatarra: lo que unos pagan por otros

18/04/2017
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Por Fiorella Espinosa de El Poder del Consumidor

Twitter @elpoderdelc

 

La producción de alimentos y bebidas altamente procesados en general requiere de materias primas provenientes de monocultivos, de agricultura intensiva. Por ejemplo, la mayoría de las bebidas azucaradas utilizan una mezcla de azúcar de caña, con jarabe de maíz de alta fructosa, que como su nombre lo indica, proviene del maíz y que ha permitido abaratar su costo de producción. Las galletas y pastelillos utilizan azúcares, harinas de trigo y aceites vegetales; al igual que las botanas, algunas de ellas hechas a base de maíz. En el caso de la leche y carne procesada (incluyendo los embutidos), se alimenta al ganado y a las aves con granos como el maíz y la soya.

Para producir esta materia prima, una empresa invierte en fertilizantes, pesticidas, gasolina, transporte, almacenamiento, procesamiento, costos financieros y laborales. Sin embargo, hay muchos costos que no se están considerando en el precio final al consumidor que los elige y que terminarán siendo pagados por toda la población.

 

Las externalidades o consecuencias negativas, no son muy obvias para la mayoría de las personas, pero están siendo analizadas por grupos interdisciplinarios y aquí se mencionan tan solo algunas de ellas:

- La degradación de los suelos

- La contaminación del agua, superficial y subterránea

- La pérdida de la biodiversidad, con lo que se vulnera en forma muy importante el sistema alimentario

- La deforestación y la extinción de especies

- La resistencia a los antibióticos

- El agravamiento del cambio climático

- El incremento de la inequidad social

A nivel internacional, se difundió el caso de la destrucción de bosques tropicales por la producción de aceite de palma, ingrediente de múltiples alimentos altamente procesados como la crema de avellana y cacao. En México, recientemente se expuso nuevamente en los medios la concesión y el uso excesivo y abusivo de agua por parte de las refresqueras, particularmente en zonas donde habita población vulnerable.

 

Expertos en el tema han calculado los costos de estos daños generados al medio ambiente y si bien dependen de la zona y el país, son cifras considerables. Por ejemplo, en el Reino Unido, la resistencia a los antibióticos se ha estimado en 10 mil millones de libras al año, y 55 mil millones de dólares en Estados Unidos. Por su parte, el efecto de los disruptores endócrinos de los pesticidas le cuestan 157 mil millones de euros a la Unión Europea.

 

El colmo en esta situación es que la mayoría de los cultivos que generan estos daños están siendo subsidiados por los gobiernos, especialmente el norteamericano, y del cual recibimos bastante materia prima. De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), en los cuadros siguientes se presentan los productos que exportó e importó México hacia y desde Estados Unidos de América entre enero y junio 2016. Como se puede observar, todos los productos son materias primas de productos altamente procesados, excluyendo la carne de res. En contraste, México exporta en su mayoría productos frescos (excluyendo las bebidas alcohólicas y los cárnicos). 


Fuente: SAGARPA. BALANZA COMERCIAL AGROALIMENTARIA. ENERO-JUNIO 2016

Con el fin de seguir empoderándonos como consumidores, aquí se muestran algunas recomendaciones para que nuestras elecciones sean más amigables con nuestro cuerpo y nuestra tierra:

1. Cocina en casa. Prepara al menos el desayuno y la cena y un refrigerio rápido para llevar. Puedes destinar 20 minutos de cada viernes para hacer menús y surtir los ingredientes el fin de semana. 

2. Utiliza hierbas aromáticas, le dan buen sabor a cualquier platillo y agregan vitaminas, minerales y fibra. Además, provienen de la agricultura campesina y familiar.

3. Ten en casa los ingredientes para un guacamole, o al menos aguacate para varios días de la semana. Somos privilegiados de contar con este fruto, demandemos al gobierno su apoyo para que forme parte de la canasta básica y por ende la alimentación de todos los mexicanos, por ejemplo, siendo sujeto de subsidios.

4. Reduce o elimina los embutidos. Empieza a reemplazar por proteína vegetal, por ejemplo, de garbanzo (prepara hummus casero con esta receta http://bit.ly/2oPOZ8E ), de lenteja (encuentra aquí una variedad de recetas), de habas, etc.

5. Para el antojo de algo dulce, intenta: mango licuado con yogurt y cardamomo; plátano rebanado con nuez picada; manzana cocida con canela. (Estas frutas son suficientemente dulces y no es necesario agregar azúcar, si al principio consideras que lo es, ve reduciendo la cantidad, verás que tu paladar se irá acostumbrando)

6. Si te es posible, prefiere comprar de pequeños productores.

 
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