Probamos el Jeep Wrangler 2018 antes de su llegada a México

A menos de un mes de su presentación a nivel mundial, tuvimos la oportunidad de manejar la más reciente generación del emblemático Jeep Wrangler en Dove Mountain, en Tucson, Arizona. Lo que vimos nos agradó al grado de poder afirmar que es el Jeep Wrangler con mejor diseño desde que el modelo irrumpió en el mercado internacional en 1987.
19/12/2017
16:05
Rodrigo Ponce de León
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Comencemos por decir que el cambio en el ángulo del parabrisas y el discreto quiebre a lo largo de su parrilla de siete ranuras, es algo que, además de otorgarle una mejor aerodinámica y por consecuencia un mejor rendimiento (20 kms combinado para el automático, 19 para el manual), es algo que el diseño pedía a gritos desde hace ya algunos años. El frente renovado del Wrangler, en las cuatro versiones que llegarán al mercado nacional (Rubicon 2 puertas, Unlimited Rubicon de 4 puertas, Unlimited Sahara de 4 puertas y Unlimited Sport de 4 puertas) tiene los cuartos lineales sobre las salpicaderas al lado de los faros redondos que invaden discretamente las ranuras laterales. Sobre las salpicaderas y el cofre hay respiraderos funcionales para la correcta ventilación del bloque PentaStar V6 de 3.6 litros de desplazamiento con cifras de 285 caballos de fuerza de potencia y un torque de 295 libras-pie.

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El parabrisas es abatible, en un claro regreso hacia el diseño básico del Willys y las puertas tienen regreso automático para el cierre. La llanta de refacción fue reubicada para invadir en menor medida el medallón trasero y las luces traseras están más integradas al cuerpo del auto. En las versiones soft top, el techo se desarma en menos de dos minutos por un sistema que permite montar y desmontar deslizando las partes en lugar de anexarlas con un cierre.

Un manejo discreto que respetó hasta el final la inconfundible esencia del Jeep.

Manejo

Claramente dividido en dos, el manejo de la familia Wrangler nos demostró una vez más, por qué son los amos del offroad. Su poderoso tren motriz nos permite optimizar la experiencia en caminos intransitables de la mano de la seguridad y la tecnología.. La marca consiguió abrir el margen de maniobrabilidad urbana sin sacrificar en lo más mínimo las capacidades off road. Son dos las opciones de transmisión, manual de seis o automática de ocho.

El bloqueo de diferenciales, ejes sólidos y suspensión five-link ajustada para el manejo en carretera, puertas, cofre, marco de parabrisas y puerta trasera con elementos de aluminio lo han hecho 45 kilos más ligero y más resistente en puntos críticos de la estructura, eficiente en su consumo y con el Command-Trac (Sahara y Sport), el Rock-Trak (Rubicon), los sistemas 4x4 y el nuevo selector para 2L, 4L y 4H más diverso en su manejo fuera de caminos formales.

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El nuevo Wrangler tiene una capacidad de vadeo de 67 cms, lo que significa que todos los sistemas debajo de esa marca son impermeables para evitar algún corto circuito. La dirección es electrohidráulica.

En adición a todo lo anterior, el Wrangler cuenta con sistemas de seguridad activa y pasiva que pasan por más de 75 elementos disponibles, incluyendo cuatro bolsas de aire, cámara de reversa y una conectividad centrada en una de dos opciones de pantalla; 7 y 8.4 pulgadas a elegir, adicional al cluster de instrumentos de siete pulgadas. Uconnect, Apple CarPlay y Android Auto completan el  cuadro.

En lo correspondiente al manejo, nunca dejará de sorprenderme las capacidades de un Jeep. La facilidad para transitar por caminos prácticamente confinados al paso peatonal, es algo que siempre provoca esa sensación de estar domando algo. Inclinaciones laterales y frontales que rebasan los 45 grados, vadeos elevados, suspensión y tracción independiente en las 4 ruedas y el continuar conquistando la ruta, es algo que siempre deja un buen sabor de boca.

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