Manejando la historia, a bordo del BMW M5 E28 de 1986

Manejamos la primera generación del BMW M5, un modelo que definitivamente marcó la pauta a toda la industria sobre cómo desarrollar vehículos deportivos de cuatro puertas, sin perder lujo y estilo.
En su tiempo era el sedán más potente del mundo.
04/01/2018
12:36
Diego Guilbert
Estoril, Portugal
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El lobo con disfraz de cordero  
Las mejores fiestas, la mejor música y la mejor vibra tuvieron cabida en los ochenta, esto según quienes gozaron de la dicha de ser jóvenes en esa década. Esos años son un lugar agradable para quienes consideraban que los colores fluorescentes, el glam rock y Madonna no son comparables a lo disponible hoy en día.

En el plano motor la situación no dista de ser tan febril y pasional como la memoria selectiva lo señala. En esta época las firmas de lujo como Audi, Mercedes-Benz y BMW entendieron el papel que jugarían en el Atlas de la industria y que aún hoy, rige su razón de ser: convertirse en productos aspiracionales gracias al adagio “eres lo que tienes”.
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A partir de esa época las tres firmas encabezaron una cargada al mercado global en la que, a la par de impresionantes desarrollos tecnológicos y de ingeniería, se dio una puntual relevancia al equipamiento del lujo: asientos de piel, ventanas eléctricas, estéreo, asistentes de conducción y la esencial distinción de que estos autos no pueden ser comprados por cualquiera.

La bonanza económica de esta dirección estratégica permitió que al mismo tiempo se desarrollaran productos en Europa con un enfoque distinto, algo que satisficiera las frívolas necesidades de lo estético y que, además, fuera algo inaudito en sensaciones de manejo. De esta manera nacieron los sedanes deportivos con capacidades de estar un día completo en la pista de carreras y después, salir de ella con rumbo a casa para cenar con la familia.
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El BMW M5 es el cuarto trabajo de la firma alemana con relación al desarrollo de productos meramente deportivos, con antecesores del tamaño del BMW M1, BMW M3 y el motor 1.5 litros turbo que le permitió a Brabham y a Nelson Piquet hacerse del campeonato de Fórmula 1 en 1983.

La “tardanza” en un lugar dentro de la familia M de BMW le permitió a este modelo llegar azotando las puertas del mercado alemán con la premisa de ser “el auto de cuatro puertas más rápido del mundo” en 1984. Los mexicanos nos abstuvimos de saber cómo se manejaba tal pieza de ingeniería a causa de que la marca entró propiamente a nuestro país hasta 1993.
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Sin embargo, hoy estoy frente a él y no se me puede ocurrir un lugar tan simbólicamente mejor para manejarlo: el Autódromo de Estoril, un circuito de carreras que en la década de los 80 tuvo sus mejores espectáculos con impresionantes victorias de Ayrton Senna, Alain Prost y Jacques Villeneuve en un trazado complicado, cuyas dimensiones y poca actualización en infraestructura lo alejaron, desde la década de los 90 a tener un lugar en la Fórmula 1.

La decisión de construir un modelo de esta naturaleza representó un trabajo casi artesanal, ya que no fueran producidas más de 2 mil 500 unidades en su lapso de vida de 4 años. Esto se ve reflejado en el modelo que pude manejar, pues es uno vehículo rescatado por la división BMW Classic de su dueño original en España. A partir de esto, es posible darse cuenta que los botones para operar el ajuste del asiento, luces, limpiadores y aire acondicionado están escritos en español, pues prácticamente cada modelo era construido a mano.

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La intacta preservación de este modelo permite que encienda “al llavazo” y nos haga entender lo avanzado que era para su época, pues para ajustar el asiento de conductor y copiloto, este auto contaba con controles situados solo por delante del freno de mano. Esto resulta una simple superficialidad cuando consideramos que el motor de seis cilindros en línea y la afinación de su suspensión le dieran la capacidad de expulsar más potencia que un Ferrari 328 y además, le aventajara dos segundos a cada vuelta en un circuito.

El BMW M5 es una de esas leyendas automotrices que ha definido un grupo completo de automóviles. Tiene toda el mérito de crear el concepto de noción de un sedán de tamaño mediano con tintes de un superdeportivo que rivaliza con el rendimiento de un auto del día a día y sin objeción alguna, puedo determinar que se siente increíble manejarlo.
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