​¿Estamos preparados para los vehículos autónomos?

Mantenimientos constantes, tecnologías presentes, una revolución en movilidad son los principales retos a los que se enfrenta esta nueva manera de movernos en el futuro
18/10/2017
12:33
Christian Pérez Vega
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En los últimos años la tecnología en los vehículos ha evolucionado a pasos agigantados, las automotrices han volcado sus esfuerzos y dinero en el desarrollo de innovaciones como la movilidad cero emisiones, la conectividad a bordo o el manejo autónomo. Tecnologías que al final convergerán en el futuro de los vehículos, un mañana que parece prometedor, sobre todo en cuando a seguridad, pues recordemos que los errores humanos son la principal causa de accidentes viales, un factor que las automotrices quieren erradicar en la próxima década.

Pero no todo será miel sobre hojuelas, así como hoy existen diversos problemas con los autos actuales que requieren ser atendidos para su óptimo funcionamiento, también los autos del futuro los requerirán e incluso más, con el fin de garantizar la movilidad segura, así lo ha dejado ver Luis Ignacio Hojas, secretario del Departamento de Ingeniería Civil: Hidráulica y Ordenación del Territorio en España y líder del proyecto “Experiencia 1.000.000 Km en Vehículos Automatizados”.

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El profesor ha dibujado como será el futuro en un coche autónomo donde se plantea tres claves de esta tecnología. La primera es entender que y dicha tecnología ya está presente, inicialmente la encontramos con sistemas autónomos como los encontrados en vehículos desde los asistentes automáticos de estacionamiento, hasta sistemas más desarrollados que permiten un bajo nivel de la conducción autónoma (un sistema presentado más como un asistente a la conducción aún) como los encontrados en autos de Tesla, Volvo, y Nissan, entre otros. Pero en estos últimos años marcas se han volcado a mejorar sus sistemas a un nuevo nivel de autonomía como Audi con su piloted driving concept que sirvió como base para el sistema autónomo de nivel 3 del A8 de nueva generación, en el cual, el vehículo es capaz de controlar el movimiento longitudinal como lateral, puede detectar y responder a ciertos objetos y eventualidades en el camino, permite al usuario convertirse en conductor ante un fallo y aún está limitado a ciertas condiciones. Pero lo anterior parece no tardar en mejorar, al menos así lo ha dejado ver Google cuando declaró que su coche autónomo recorrió 1.5 millones de kilómetros el año pasado y redujo su ratio de veces en las que el conductor tiene que tomar el mando del vehículo a 0.12 veces cada mil km, es decir, una vez cada 8 mil kilómetros.

La segunda lave es que los autos requerirá de un mantenimiento y actualización de software constantes, sobre todo de manera preventiva para garantizar la correcta implantación de esta tecnología. Según Hojas, las compañías aseguradoras y los fabricantes nos van a obligar a realizar mantenimientos estrictos, hechos por personal especializado en esta tecnología, sobre todo esto se vera en los vehículos con conducción autónoma de nivel 3 y 4; es decir, aquí no podrá habar un margen de mañana lo llevo, o luego lo hago. El vehículo tendrá que cumplir forzosamente todos sus ciclos de mantenimiento. Para los niveles 3, 4 y 5 de autonomía, la responsabilidad en caso de accidente ya no es del conductor, por lo que las compañías correrían un mayor riesgo de quejas o llamados a revisión si algo sale mal en el auto, por ejemplo, hay que recordad el problema en el que estuvo metido GM por problemas en el sistema de encendido en algunos de sus autos que provocaron la muerte de algunos conductores, esto llevó a la compañía a pagar millones de dólares para solucionar el problema por concepto multas, reparaciones, revisiones e indemnizaciones. Por este motivo es vital que el vehículo tenga un correcto mantenimiento, además también, porque los seguros no van a aceptar cubrir un siniestro si el vehículo no está en las condiciones óptimas que detalla su fabricante. El profesor detalla que los procesos de mantenimiento se vana informatizar de manera más amplia.

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Por último, se va a protagonizar una revolución en la movilidad. Es algo similar con lo que paso en la informática en los años 90, cuando nos sorprendió la velocidad con la que avanzaron las redes. De las tarjetas perforadas a los smartphones han pasado solo 25 años, y probablemente suceda lo mismo en la movilidad. Hace apenas unos 5 años tuvimos el primer auto eléctrico de venta al público en general, ahora ya tenemos vehículos autónomos y se prevé que algunas armadoras comiencen a comercializar sus primeros coches totalmente autónomos entre 2020 y 2025 como Toyota, Volvo, Nissan, Honda y otras marcas que ya lo han anunciado así. Los cambios van a ser muy rápidos, porque los usuarios vamos a exigir coches con niveles altos de automatización. Los de nivel 5 serán muy caros, por lo que serán de flota y los usaremos de forma compartida 24 horas al día y 365 días al año, algo como lo que anunció Polestar apenas hace unos días con su plan de producción de autos eléctricos compartidos que después alvergarán la conducción autónoma.

Adicional a lo apuntado por Hojas, podemos selar la seguridad de los sistemas para evitar que sean hackeados y poner en riesgo desde nuestra seguridad fisica como la exposición al robo de datos personales que puedan estar almacenados en el auto.  

La conducción autónoma traerá muchas ventajas a la sociedad, pero con ella no alcanzaremos el objetivo ideal de las cero muertes en accidentes de tráfico. “Cuando los coches estén conectados y sean autónomos, habrá menos atascos. Y los coches se conducirán de un modo más eficiente, por lo que ganaremos en eficiencia y economía. También ganaremos en seguridad, pero se equivocan los que piensan que llegaremos a una siniestralidad cero. Los ascensores de hoy en día, aparatos bien conocidos y seguros, siguen teniendo siniestralidad. Las cifras de accidentes y las víctimas van a disminuir de forma drástica, por lo menos en un 90%, porque prácticamente se eliminará el error humano”, asegura Hojas. “Y también surgirán nuevos problemas, como coches mal utilizados, hackers o errores de funcionamiento de las máquinas, concluye”.

 

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