Por muchos años, la idea de que los niños rollizos eran los más sanos ha pasado a la historia, a pesar de ello, la incidencia de niños con sobrepeso y obesidad se ha incrementado en nuestro país.
En la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut), el número de niños menores de cinco años con sobrepeso se ha incrementado de 12.9% a 21.2%, lo cual redundará en el futuro en personas con problemas de salud, pues se sabe que las células adiposas de toda la vida se desarrollan entre uno y cinco años de vida.
En una investigación realizada por el Instituto Nacional de Pediatría, se estudió a los niños gorditos de escuelas primarias y se determinó que muchos de estos infantes presentan problemas de presión arterial alta, índices elevados de azúcar, de síndrome metabólico y colesterol y triglicéridos elevados.
Esto debido al consumo excesivo de alimentos industrializados; las grasas totales y saturadas constituyen un alto porcentaje de la dieta de los chicos (60%-70%). Además de una vida sedentaria al reducir las horas de juegos y de actividad física.
El doctor Gutiérrez-Castrellón alertó a la población para que se prevengan enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, incluso los problemas del corazón.