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Hoy tengo que decirte papá...

"Préstame un dinerito", esta es una frase que muchos emprendedores dicen a sus padres para obtener los recursos con los que echarán a andar su negocio... los amigos también hacen las veces de bancos
Hoy tengo que decirte papá...Hoy tengo que decirte papá...
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Redacción / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 24 de abril de 2008

En países como México los jóvenes emprendedores suelen acceder a su primer crédito a través de lo que se conoce como las tres "efes" family, friends and folks (familiares, amigos y tontos), pero sin duda, la familia nunca falla.

Y es que uno de cada cinco nuevos empresarios acude a su familia -en particular a sus padres-- para hacer realidad sus proyectos. En ocasiones esta es la única fuente para conseguir el dinero, principalmente cuando se trata de empresas que no se incubaron y que, en consecuencia, no cuentan con el capital semilla que ofrece la Secretaría de Economía a través del Fondo PyME.

Los jóvenes se quejan de que tienen muchos problemas para conseguir financiamiento, toda vez que en las instituciones de crédito es común que soliciten fianzas y avales, aunque siempre existen otras opciones como las Sofomes, Sociedades Financieras de Objeto Múltiple.

Lo cierto es que muchas universidades en México tienen programas de emprendedores y arrancar con ese negocio es casi un requisito para aprobar la carrera. Cuando estos jóvenes no pueden acceder a los recursos de las incubadoras la única opción es la familia.

Según el último informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor), la inversión "informal" sigue jugando un papel fundamental en varios países.

Este documento ejemplifica con el caso de España, pero no está muy lejos de lo que existe en México. Por ejemplo, menciona que 10.8% de los emprendedores recurrieron a préstamos de la familia directa; 0.8% correspondió a familiares lejanos; 6.1% acudieron a compañeros de trabajo y 3.5% a familiares y vecinos. Es decir, 21.2% de los entrevistados tenían créditos que no provienen de organismos financieros.

En cuanto a su perfil, se corresponde con el de varón, en torno a los 40 años, con estudios universitarios, gasto familiar medio-alto, que trabaja por su cuenta e invierten preferentemente en negocios orientados al consumo y al que le une una relación familiar directa con el beneficiario de la inversión.

Para el caso de México la cosa es un poco diferente, pues como ya se explicó aquí existen ya muchos programas de Emprendedores desde la Universidad, por lo cual hay muchos casos de jóvenes de menos de 30 años que ya tienen negocios exitosos.

 

amr

 




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