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Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) de México deberían de realizar cambios en su estructura, con la finalidad convertirlas en negocios públicos o institucionales, ya que bajo el esquema de empresa familiar no generan valor agregado, comentó el presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Sergio Ruiz Olloqui Vargas.
En entrevista con EL UNIVERSAL señaló que la Bolsa Me xicana de Valores (BMV) está promoviendo la incorporación de las pequeñas y medianas empresas a lista de las acciones que cotizan en bolsa, lo cual lo lleva a cabo mediante la creación de la nueva ley de mercado de valores y la infraestructura con la que cuenta.
El directivo m encionó que una forma de romper el esquema de empresa familiar sería a través de la creación de una cultura de empresa en las escuelas de negocios, es decir, capacitar a los alumnos para que desarrollen su propio sociedad anónima.
Agregó que actualmente en algunas instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) existen programas para la instauración de compañías nuevas que le llaman incubadoras.
Por otro lado, el presidente del programa técnico del IMEF, Benito Solís Mendoza, indicó que el concepto de crear una empresa puede ser una formar de desarrollar un negocio que no sea familiar, aunque también se podría institucionalizar una empresa sin desfamiliarizarla, mediante la incorporación de capitales externos que traerían accionistas para hacer funcionar mejor el negocio.
“El capital semilla considerado como inversión inicial se podría aprovechar para comenzar un empresa, pero si se adhieren capital de riesgo, privado y público, aunque son pequeñas cantidades daría origen a una nueva sociedad anónima”, dijo.
El instituto pronosticó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México para el cierre de 2007 tendrá un crecimiento de 3.2%, mientras en 2008 la actividad económica mostraría un incremento de 3.5%. El IMEF estimó que en 2008 la economía de EU presentará un avance de 1.80%, por lo que no esperan una recesión en la actividad industrial, más bien habría una desaceleración de PIB. Sin embargo, la profundidad en la baja del consumo estará determinada de qué tanto la crisis hipotecaria golpeará a los bolsillos de los estadounidenses.