Los vemos en el jardín, tal vez en algún parque, con su
lento andar y sus caparazones que esconden un cuerpo bañado de sustancias
babosas, mismas que no ha toda gente les parecen agradables.
Sin embargo, el caracol resulta ser un producto cotizado
para los sectores farmacéutico, alimenticio e incluso de belleza, por lo que
representan una alternativa para su comercialización.
Se trata del mercado helicícola,
que no es más que "el cultivo de caracoles para darle distintos usos", según
explica Beatriz Ramírez, estudiante de la Universidad Anáhuac, quien
junto con sus compañeras Macarena García y Elizabeth Mendoza, desarrolla el
proyecto Cerhelix, ganador de la Feria PyME de la misma institución.
"Trabajamos la idea como parte de nuestra titulación y
después entramos al concurso (...) jamás llegamos a imaginar que ganaríamos el
primer lugar y ahora tenemos mucho apoyo de los maestros y personas interesadas
en nuestro negocio".
Y es que el proyecto
Cerhelix, que se inspira en el nombre
científico del caracol cultivado, se convirtió en el mejor plan de negocios
presentado de entre sesenta participantes, todos provenientes de la Facultad de Economía y Negocios, así como del Colegio
Hebreo Tarbut.
El
primer lugar de esa cuarta Feria PyME, que organiza la Anáhuac, se hizo
acreedor a un premio de 50 mil pesos,
"dinero que pensamos utilizar para desarrollar el proyecto", informa Beatriz.
"Derivado
del premio que ganamos, un señor se acercó a nosotras y nos cedió un terreno.
Nuestra primera inversión para la empresa será de medio millón de pesos
aproximadamente, incluido el terreno".
Y es que las tres
chicas no descartan la posibilidad de exportar al extranjero, aunque se dicen
concientes del trabajo que hay que realizar: "No se trata de capturar el
caracol y ya (...) una señora tenía se cultivo, pero se le morían los caracoles
y ya no quiso seguir. Hay que tener paciencia. Hay empresas que presumían haber
exportado, pero quebraron antes de lo previsto".
Por su
parte, Elizabeth Mendoza
narra que tomaron un curso con helicicultores en el que aprendieron cómo tratar
al caracol."Están en todas partes, pero sus propiedades son utilizadas para la
fabricación de diversos productos, y con distintos usos por el ser humano".
Según
estudios de la Asociación de Helicicultores Españoles, la carne de caracol
contiene nueve de los diez aminoácidos que requiere el cuerpo humano.
Investigaciones
del Instituto Politécnico Nacional (IPN) revelan además que el molusco provee
de un alto índice en calcio que ayuda a prevenir la osteoporosis.
El
cultivo del caracol más común consiste en alimentar al animal dentro de un
terreno limitado, para luego esperar los ciclos naturales de reproducción y su
posterior recolección.
Por lo
pronto, con un primer lugar de la Feria PyME bajo el brazo, así como el
acercamiento de diversas empresas interesadas en apoyar la idea, las tres
jóvenes emprendedoras -aún sin culminar su carrera de administración- esperan
aterrizar su empresa en los próximos meses.
¿Y por
qué no? Ya piensan en Europa, donde se consumen alrededor de 150 mil toneladas
de caracol al año. Demasiado atractivo
para tres jóvenes estudiantes, pero también para un mercado poco explotado en
México.
Para más información: betyramirezb@yahoo.com