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Una empresa con mucho sabor

Dos químicos mexicanos le "ponen sabor" a productos que distribuyen grandes empresas como La Corona o La Costeña, la cosa no fue fácil, pero hoy son socios de una empresa norteamericana MK Ottens Flavors; exportan hacia Estados Unidos y tienen planes de exportar a Centroamérica
Una empresa con mucho sabor
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Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Lunes 11 de junio de 2007

El mercado de los sabores en México está valuado en 40 millones de dólares anuales y es en este ramo donde se desarrolla esta historia.

Karla Finkenthal tiene 41 años, es casada, tiene dos hijos y es química farmacobióloga por la Universidad La Salle. Miguel Ángel Zavala es casado, tiene un hijo y es ingeniero bioquímico por el Instituto Politécnico Nacional.

En algún momento de su vida, Karla trabajó en una de las empresas mexicanas más fuertes de sabores y posteriormente en una empresa francesa, en las cuales acumuló 14 años de experiencia.

Por su parte, Miguel Ángel trabajó para una empresa inglesa-holandesa, después para una firma norteamericana y luego para la misma firma francesa donde trabajaba Karla.

La primera coincidencia entre los dos es que después de trabajar en empresas que hacían sabores accedieron a poder desarrollar sabores: "Esta profesión es como una especie de posgrado, se le llama saborista. Somos saboristas de más de 15 años de experiencia en el medio. Afortunadamente para nosotros hay muy pocos saboristas en nuestro país, no sobrepasan los 40", explica Miguel Ángel en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.

La segunda coincidencia se dio cuando Karla decidió dejar la empresa francesa donde trabajaba y Miguel Ángel lo hizo al poco tiempo. Una vez fuera, se unieron y decidieron formar la empresa MK Flavors and Co. México SA de CV. Tras un mes, aquella empresa ya estaba funcionando, era 100% mexicana y los únicos socios eran Karla y Miguel.

Para crearla hicieron una inversión de 50 mil pesos en materia prima y equipo de laboratorio: "Con 50 mil pesos y muchos sueños y esperanzas en la otra bolsa, iniciamos operaciones en noviembre de 2003".

Dado que como saboristas son bien conocidos por las áreas de investigación y desarrollo de importantes empresas tanto nacionales como internacionales, pronto los comenzaron a buscar.

Entonces comenzaron a desarrollar productos y con ellos vino el crecimiento. En 2004 se instalaron en lo que fuera su primera bodega, ubicada en Tlalnepantla, con una dimensión de 300 metros cuadrados y donde los únicos empleados eran Karla y Miguel:

"Empezamos los dos solos con jornadas de entre 12 y 15 horas de trabajo continuo, desarrollando, empacando, produciendo, yendo a visitar clientes, en fin, haciendo todo lo que hace una e empresa normal".

Este esfuerzo dio frutos pronto y empezaron a recibir pedidos que ellos mismos comenzaron a surtir. Contrataron a su primer empleado:

"Lo que nos ayudó mucho a crecer es que todos los servicios que una empresa requiere en materia contable y administrativa lo hicimos por medio de outsourcing, esto fue muy importante porque nos permitió enfocarnos en lo que eran nuestras actividades principales como desarrollo de sabores, producción y atención al cliente".

En 2004, una empresa de Estados Unidos, llamada Ottens Flavors , les echó el ojo pues buscaban invertir en México con una compañía que conociera bien el ramo, así que les ofrecieron ser representantes de ellos en México: "Eso no nos gustó mucho porque el mercado mexicano es muy particular en cuanto a gustos por el sabor tanto en bebidas, como panificación, confitería y también es un mercado donde los precios deben ser muy competitivos".

Así, ese primer contacto no tuvo frutos, mientras la empresa seguía creciendo.

Ya para 2005 contaban con ocho empleados y ya tenían entre sus clientes a empresas como Cadbury Schweppes o El Globo: "Esas empresas nos dieron el empujón para poder consolidar de manera financiera todos nuestros gastos internos". Asimismo en ese año ya habían alcanzado su punto de equilibrio.

Para 2006 tuvieron un segundo acercamiento con Ottens Flavors y fue en mayo que se logró la fusión de ambas empresas. Así, llevan hoy el nombre de MK Ottens Flavors.

Ese año cerraron con ventas mayores a un millón de dólares. A la fecha su cartera de clientes es de 115 clientes e incluye a empresas como La Corona y La Costeña. Tienen una producción mensual cercana a la 50 toneladas.

Hoy, tienen 12 empleados e instalaciones de 2 mil metros cuadrados en la zona industrial de Tlalnepantla. Ahí cuentan con laboratorios de aplicaciones, de investigación y desarrollo, de control de calidad, áreas de producción y oficinas administrativas: "Estamos muy contentos y muy orgulloso de haber logrado esta empresa en tres años y medio".

Actualmente exportan hacia Estados Unidos y tienen planes de exportar a Centroamérica. Además tienen distribuidores en Coahuila, Nuevo León, Jalisco y Mérida.

Sus planes son crecer su capacidad de producción a una planta más y ampliar su cobertura hacia Puebla, Veracruz y la zona del Bajío a fin de usarla de base para dar el salto hacia Centro y Sudamérica.

Más información: miguelzavala@mkflavors.com / karlafinkenthal@mkflavors.com / 5526282800 ó 5550209736

 


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