Tínike es una rosa blanca "de gran tamaño y largo tallo", de
las primeras flores con las que trabajó el ingeniero Agustín Núñez antes de
hacer realidad su idea de negocio.
"Como ingeniero agrónomo del Politécnico, trabajé en
diversos invernaderos, en los estados de Puebla y el Estado de México en la
zona de Tenancingo... por diversas razones decidí poner mi propio negocio".
En 1991, Núñez se había "enamorado" ya de Tínike, esa flor
blanca que "de hecho le daba nombre a una comentarista de televisión muy famosa
en Holanda", según recuerda. Fascinado con el nombre, decidió entonces
emprender la aventura.
El nuevo empresario invirtió 100 mil pesos, aunque
financiados por su familia -en específico su padre-. "Empezamos con mucho ánimo, con una oferta original que acercaría
al público: la frescura de la flor".
El producto se buscó en los invernaderos de Tenancingo,
Villa Guerrero, a decir de Núñez "la principal zona productora en México". Con
semejante soporte, el ingeniero decidió darle prioridad a la frescura por
encima de todo: "preferimos perder una flor que arriesgar un cliente... si la
flor no está bien, mejor que no llegue a él".
De catálogos impresos a Internet
Contrario a lo que pudiera pensarse, en un principio la
empresa no operó por medio de un local abierto. "La primera estrategia fue de
catálogo, uno muy modesto, donde presentábamos entre diez y doce arreglos, pero
nos ayudó mucho a vender". La distribución se realizaba a través de empresas.
Y también, muy distinto de lo esperado, la "floreciente"
empresa no tuvo mayor problema con la competencia. "Desafortunadamente, el
sector está un poco desorganizado y no percibí respuesta directa a la apertura de
Flores Tíneke (...) al hecho de tener un nuevo jugador en el mercado".
Con Núñez y un amigo suyo en el proyecto, arribarían después
su cuñado y su hermana aunque como socios. Llegaron a tener entonces un tiraje
de 10 mil ejemplares de su catálogo, así como la contratación de diez
empleados.
Sin embargo, la fórmula ya no generó "las mejores utilidades"
por lo que Flores Tínike "cambió de modelo para abrir un local y además complementar
el catálogo con Internet".
De esta manera, "de los diez arreglos que ofrecíamos en el
catálogo inicial, ahora ofrecemos 50 arreglos, mientras que en la red tenemos
exhibidos mas de 120 arreglos diferentes".
Respecto al lugar físico, Núñez rentaría un local en Torre Mayor
(Reforma y Circuito Interior) que en un inicio registraba una ocupación del
40%, aunque ahora "está llenó el 90%, lo que nos ha favorecido".
Ramo de clientes
Tras evolucionar de un pequeño catálogo impreso a contar con
presencia en Torre Mayor y ahora también en la supercarretera de la
información, Tínike vende agapando, alcatraz, casablanca, gerbera, girasol, iris,
rosa, tulipán, entre otras variedades.
"Tenemos mucho mayor contacto con la gente, y aunque tengo
sueños a futuro, mi principal lección (a través de los años) es que es
importante atender muy bien a los clientes, pues un servicio bien hecho se
convierte en tu mejor promotor".
Entre sus promociones más recientes, destaca la posibilidad
de que el cliente registre sus envíos en una tarjeta, para que al llegar al
séptimo éste sea gratis.
De igual manera, recomienda a las personas próximas a
emprender un negocio "buscar una oferta original y darle el lugar que merece al
cliente".
Más información en: www.florestineke.com.