Hasta hace cinco meses Uriel Rodríguez (30 años, mercadólogo), Jaime Rojas (47 años, diseñador) y Rocío Peral (26 años, comunicóloga) trabajaban juntos en el área de difusión de Infonavit. Con el cambio de administración, llegó lo inevitable: gente nueva con equipo nuevo.
Para ellos se veía difícil continuar laborando en el lugar. Deciden renunciar al mismo tiempo y formar una agencia de comunicación dirigida , la llamaron BTL Comunicaciones.
Dentro de sus clientes, había una escuela a la cual ayudaron a resolver algunos problemas de comunicación que tenían con los padres de familia. En una de las reuniones de padres, se trató el tema de la tiendita de la escuela y de ahí se desprendió que lo único que vendían era comida chatarra y por ende los niños sufrían de sobrepeso.
Una vez que salieron de la reunión, Uriel, Jaime y Rocío comenzaron a tratar el asunto de los lunchs escolares. Fue entonces cuando detectaron una nueva área de oportunidad que se les abría: elaborar un lunch escolar nutritivo para distribuirlo en las escuelas.
Se pusieron a investigar todo lo que pudieron sobre nutrición y aprovechando sus conocimientos, diseñaron el concepto: “Pensamos en una imagen, cómo lo entregaríamos; diseñamos una cajita con unas tarjetas que tienen juegos como pasatiempos, adivinazas, crucigramas, etcétera; e hicimos una estrategia de comunicación” explica Rocío en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Además trabajaron de la mano de una nutrióloga para desarrollar los lunchs. Éstos están dirigidos a alumnos de preescolar y primaria con menús balanceados y variados son avalados por nutriólogos con porciones suficientes para cubrir una cuarta parte de las calorías se recomiendan para un niño de entre 6 y 12 años.
El concepto es 100% mexicano y el desarrollo lo iniciaron hace cuatro meses. Fue hasta hace dos cuando comenzaron con una escuela y 30 padres de familia. Hoy ya trabajan en tres escuelas y reparten aproximadamente 600 lunchs diarios.
Para arrancar invirtieron cerca de 60 mil pesos provenientes de parte de su liquidación del Infonavit. Ese dinero lo utilizaron en impresiones, comprar el host y dominio de la página en Internet, pago a la nutrióloga y rotular una camioneta. Además consiguieron, de inicio, un acuerdo con gente de la Central de Abastos para poder pagarles a 15 ó 20 días. Recuperaron la inversión en un mes y ahora todo se sigue reinvirtiendo.
El modus operandi es más o menos el siguiente: Los padres interesados contratan el servicio, eligen si pagarán por mes o por semestre, la empresa lleva diariamente a la escuela las cajitas y la escuela se encarga de distribuirlas en el recreo.
Generan cuatro empleos directos: dos chavos que distribuyen los lunchs y dos señoras que les ayudan a preparar los alimentos. La operación comienza a las 04:30 horas y la distribución a las ocho. Cada cajita cuesta 35 pesos.
Sus planes son ir por más escuelas. A mediano plazo, buscan acercarse al gobierno para presentarlo a la SEP, el DIF y el GDF. Asimismo planean, a largo plazo, entrar a los súpers y con ello buscar un crédito para tener las infraestructura para hacerlo.
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