La venta por catálogo fue la estrategia que permitió a una joven de 25 años de edad combinar la universidad con la dirección de su empresa.Luego de estudiar tres años en Canadá, donde cursó administración en la McGill University de Montreal, María Chaparro regresó en 2001 a México para estudiar su segunda carrera profesional y establecer una empresa que diseña y comercializa ropa para dormir.
Durante su estancia en la sureña ciudad de Quebec, Tiky -como suelen llamar a María en casa- realizó los primeros bocetos de la colección e ideó las cuatro líneas de producción: juvenil, dama, caballero y babydolls; que en total hoy suman 30 diseños.
"A mi regreso, me doy cuenta que tengo la mitad del plan de mercado hecho", comenta en entrevista María Chaparro, directora de Tiky Sleepwear, por lo que no dudó en completar su sueño y tomar revancha en los negocios.
Puesto que a los 17 años, junto a su hermano Juan Manuel, María desarrolló un sistema de entrega a domicilio de despensa, pero su corta edad y la desconfianza de las personas terminaron con el proyecto.
Para latinos
Con la firme apuesta en el éxito, María Chaparro revela los secretos de su firma.
"Todos los diseños están pensados para el cuerpo del mexicano: bajitos y con tendencias al sobrepeso"; incluso, en las caderas de las latinas, apunta.
Además, no escatima en la calidad de las prendas que, asegura, es cien por ciento mexicana.
Para esto, se vale de la Cámara del Vestido, a la que pertenece, para acceder a la Telateca, un centro de información de telas y proveedores, donde establece contacto para beneficiar la mano de obra nacional.
De la Secretaría de Economía, comenta que fue el canal para recibir capacitación y apoyo para acelerar la producción a través del patronaje de la ropa por computadora, lo que eficientó sus procesos de producción.
"Como microempresaria, invertir 200 o 300 mil pesos en maquinaria no es viable y, con este apoyo, la maquila se reduce de tres semanas a escasos minutos", explica.
Un ejercito femenino
Tiky contabiliza actualmente un ejército de 250 vendedoras regulares que comercializan las dos mil prendas de producción mensual. Con una comisión de 25%, cada vendedora gana alrededor de mil pesos en una sesión de ventas.
Los precios de las prendas oscilan entre 120 pesos por un boxer hasta 520 pesos por una pijama para dama o caballero.
Dentro de los planes de la empresa para este año están entrar en el corto plazo a boutiques de plazas comerciales y evaluar la exportación a Centroamérica.
Respecto del portafolio de vendedoras, María estima llegar a 300 en los próximos seis meses y perfeccionar el modelo para cubrir todo el país.
Por ahora, Tiky concentra su presencia en el Distrito Federal y zona metropolitana, además de Puebla, en mucho por el apoyo de su madre, Teresa González, quien apoya a María en las horas de escuela.
Durante ExpoMujer, a realizarse a finales de este año, María Chaparro espera concretar el mayor número de distribuciones y continuar con el sueño de vestir a las personas, justo a la hora de dormir.