Hoy en día las empresas ofrecen distintos artículos promocionales para llamar la atención de sus clientes, como plumas, llaveros, gorras, entre otros. En su mayoría cuentan con la impresión de su marca, logotipo o información de sus productos y servicios. Pero para quienes crean que esas opciones son poco originales o convencionales, la empresa La Luna de Alejandra vende chocolates personalizados, un artículo promocional comestible para agradar a la vista y el paladar.Adriana Cassab, licenciada en Mercadotecnia y gerente general de La luna de Alejandra, relata que en 2003 trabajaba como ejecutiva de mercadotecnia para una empresa fabricante de productos escolares y de oficina. Fue en ese mismo año cuando ella y su novio decidieron casarse, por lo que empezaron a buscar proveedores de recuerdos y otros artículos para boda. "Me di cuenta que no había muchos lugares donde ofrecieran productos creativos, exclusivos", dice Cassab.
Regresando de su luna de miel dejó su trabajo y se enfocó en montar su negocio. Hugo Flora, su esposo, es diseñador gráfico y tiene su propio despacho de diseño. "Viendo lo que hacen en otros países le propuse la idea de hacer invitaciones personalizadas con foto, ya sea de niños para bautizos o de novios", comenta.
Así fue como nació La Luna de Alejandra (nombre de su primera hija), empresa que elabora y vende productos diferenciados para eventos sociales, como botones, alcancías, velas, burbujeros, campanas, alajeros, lazos, arras cuadradas y rectangulares, rosarios, tocados, copas con base en forma de corazón y chocolates personalizados.
"Mucha gente quería ofrecer algo diferente con una envoltura no tradicional, en especial para el nacimiento de niños y bautizos. Por eso empezamos a ofrecer a nuestros clientes el poner la foto del niño y un mensaje en los chocolates, ahora los piden también para baby showers, felicitaciones de fin de año, halloween, San Valentín y despedidas de soltera", señala Cassab.
Viendo el potencial del producto, en los últimos meses de 2006 la emprendedora decidió ofrecerlos a empresas, ya sea para eventos corporativos, lanzamientos de productos o como regalo para clientes y proveedores. "Generalmente los piden con el logotipo, los datos de su empresa y algún mensaje", destaca.
Sus primeros clientes son Casa del Sol, lugar para eventos de negocio y sociales, ubicado en San Francisco Magú, estado de México, y la joyería El Aderezo, que se encuentra en el centro histórico de la ciudad de México.
Para Alejandra Cassab, el dar una caja de chocolates crea una buena imagen, "sobre todo si se envían en la época de fiestas, porque estás presente con ellos (los clientes) en los momentos tradicionales".
La empresaria recomienda los chocolates sobre todo para empresas que tienen trato directo con sus compradores; "por ejemplo, en la joyería ofrecen un chocolate a quien tarda buen rato escogiendo un producto".
En cuanto a su impacto mercadológico, la entrevistada dice que funcionan por ser recuerdos económicos, originales y personalizados. "Para que guarden la envoltura le imprimimos al reverso un calendario, números de emergencia o información de sus productos o servicios", destaca.
Actualmente, Adriana Cassab y Hugo Flora atienden el negocio y dan empleo a cuatro personas más.
Mediante publicidad y participación en exposiciones enfocadas a bodas, Alejandra Cassab espera consolidar su negocio en la zona norte de ciudad de México, en particular en Cuautitlán Izcalli, donde está su tienda, así como aumentar sus ventas a empresas.
"El 60% son clientes de otras zonas de la ciudad, pero en la zona norte hay varios parques industriales", finaliza Cassab.