Como científico tenía varios inventos y varias patentes, pero no tenía manera de seguir. Todas eran ideas que teóricamente tenían potencial comercial y que si funcionaban podrían ser significativas en el desarrollo de la salud, tener impacto médico, clínico y económico. Había que seguir o quedarse con nada.
Emilio Sacristán Rock tiene 41 años, es doctor en ingeniería biomédica, da clases en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, pero principalmente se desarrolla como investigador en esa institución.
Inmerso en ese ambiente de creación tuvo la necesidad de encontrar mecanismos para que el trabajo en los laboratorios de investigación, tuviera salida y no se quedará en el estante o en una publicación sino que tuviera una aplicación comercial:
“Nos dimos cuenta de que el trabajo que hacíamos en la universidad, estaba muy lejos de ser interesante para empresas comercializadoras y distribuidoras porque todavía era muy riesgoso, hay que invertir unos cinco años de investigación y desarrollo para empezar a vender la tecnología. Las empresas se acercaban y nos decían sí está muy interesante pero búsquenos cuando tengan más resultados”, narra en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Su duda era cómo obtener más resultados si no había ni financiamiento, ni las capacidades. Entonces ideó un mecanismo para soportar las investigaciones, convirtiéndose así en el pionero en México.
En octubre de 2000 fundó Innovamédica (tenía entonces dos empleados, hoy son 40). Es una empresa dedicada a vincular proyectos de investigación básica, experimental, aplicada al sector biomédico con empresas interesadas en adquirir las patentes de los productos que resultan de este trabajo de investigación: “Nos concentramos en desarrollar propiedad intelectual, patentes, diseño y conceptos innovadores. Nuestro productos son ideas”.
En la aventura se hace acompañar de inversionistas de capital de riesgo como Grupo Vitalmex, un grupo empresarial que arriesgó el capital para lanzar este proyecto. Ahora también cuentan con recursos de Nacional Financiera, CONACYT, fondos gubernamentales y del propio capital de Innovamédica que ha logrado con sus propias ventas. A la fecha han invertido aproximadamente 5 millones de dólares en investigación y desarrollo.
Fueron elegidos de entre 74 proyectos para adjudicarse el Premio al Mejor Proyecto Emprendedor 2006, organizado por Endeavor. Además han recibido varios premios científicos internacionales, han sido reconocidos con el Premio Tecnológico de la Secretaría de Economía, entre otros.
Modus operandi
Su modelo de negocio se asemeja a un fondo de capital de riesgo que es asignado a aquellos proyectos que tienen más potencial para impactar el mercado de la biomedicina. El objetivo es generar productos atractivos cuya propiedad intelectual sea de interés para compañías líderes en el ramo de comercialización de productos biomédicos. Es una incubadora de negocios y sus procesos de selección y monitoreo están a cargo de un equipo interdisciplinario de trabajo que puede llegar en ocasiones hasta 65 investigadores:
“Estamos tratando de aprovechar la situación particular en México, donde hay instituciones de investigación de altísimo nivel con investigadores muy buenos, buena infraestructura, pero estamos muy aislados del sector productivo, sacando algo que de veras impacte al sector productivo, sin embargo tenemos un sector empresarial muy desvinculando de la innovación, con algunas excepciones muy brillantes.”
Innovamédica invierte en la fase del desarrollo del producto: “En todo lo que es ciencias de la salud, la tecnología tiene que pasar por una etapa muy larga y con una inversión importante. Desde que tienes una idea, un concepto probado, hasta que tengas un producto que se pueda comercializar. Se tienen que hacer pruebas de seguridad, de validación, publicar los estados científico, usar el producto, entender cómo se va a vender, cómo se va a distribuir. Todo eso es en lo que nos concentramos, antes de que llegue a ser un producto definido.”
Evalúan en promedio 100 proyectos al año; eligen entre uno y dos. Deben cumplir con las siguientes características: innovadores; que se puedan patentar; que sean proyectos en los que se tenga la capacidad de darle un importante valor agregado; y que sean atractivos comercialmente con mercado muy grande:
“Buscamos proyectos en los que vamos a tener la oportunidad de multiplicar el valor de la propiedad intelectual. Entonces invertimos en sacar las patentes, darle una proyección de mercado, hacer las pruebas, hacer los prototipos, definir el producto, cuánto va a costar, cómo y dónde se va a vender.”
En proceso
Tienen tres proyectos finalizados, los cuales transfirieron a empresas que los están comercializando. Actualmente tienen siete proyectos activos, dos de ellos están en una fase precomercial.
Uno de ellos es un sistema para monitorear a pacientes en terapia intensiva y sirve para ver cómo se está dañando el tejido del cuerpo por falta de oxigenación en pacientes que están en choque. Llevan seis años trabajando en él y están a punto de transferirlo a una multinacional para su distribución mundial.
El otro, es un corazón artificial desarrollado para una empresa nacional, aunque se está negociando con una multinacional para su distribución internacional. En la investigación se han invertido aproximadamente 30 millones de pesos. Se trata de un sistema que no reemplaza al corazón natural, sino que lo asiste en lo que se puede recuperar o trasplantar; se prevé que tenga un costo final de mil 500 dólares contra los 50 mil dólares que hoy cuesta en el mercado.
Por proyecto se prevé un desarrollo de entre dos y cinco años (incluso más) con una inversión promedio de 10 millones de pesos. Al venderlo esperan tener un retorno de al menos diez veces más para lo cual se requiere de un mercado de mil millones de pesos anuales.
Para 2007 sus planes son aumentar el flujo de efectivo por regalías y con ello emprender e invertir en nuevos proyectos.
Más información: www.innovamedica.com.mx