Hace dos años, un grupo de productores mexicanos viajó a Bologna, Italia. Ahí participarían en la feria Sana Invest, un encuentro que organiza la Unión Europea en torno a los productos orgánicos.
Ya en tierras italianas, y con apoyo de EuroNafin, pusieron un stand en el centro de negocios de la expo y se convirtieron en los más visitados de toda la feria. Y cómo no, si su miel, su mezcal, su amaranto (el cual es para los europeos una plaga), su miel de maguey (la cual ya se exporta a Japón) y su mermelada de jamaica, fueron todo un éxito.
Allá amarraron algunos buenos negocios, aunque no todos los esperados, pues los detuvo que no contaban con la certificación de productos orgánicos avalada por institutos o universidades europeos, pues para el Viejo Continente, la que otorga Estados Unidos no es valida:
“La feria de Bologna nos dio una perspectiva muy importante porque nos dimos cuenta que teníamos todo para hacer comercio con ellos”, señala Socorro Oropeza, representante de los productores, en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Tras esa experiencia, y mientras concretan aquella certificación, decidieron abrir hace un mes una tienda de productos orgánicos en la colonia Condesa, con más precisión en la calle de Sindicalismo, en la Ciudad de México.
Para echarla andar invirtieron aproximadamente 500 pesos, pues aprovecharon un local que ya tenían funcionando y sólo hubo que hacer algunas adecuaciones.
“Dadas las condiciones económicas de estos artesanos de la tierra, por necesidad, sus productos son orgánicos pues no tienen para químicos y lo único que esperan es reunir los recursos suficientes para tramitar la certificación en Europa y empezar a exportar.
“Estamos produciendo solos, mucha gente no ha recibido apoyo, ni asesoría y hacen sus envolturas y van sacando las cosas. A mí me impresiona lo emprendedores que son.”
En la “Tiendita de orgánicos”, como se hacen llamar, venden miel, polen, cremas de miel, shampoo de miel, mermelada de jamaica, miel de maguey, peras baby, jugo de nopal, dulces típicos, quesos de cabra, entre otros productos.
“Como somos productores, nadie puede competir con nosotros, somos los que hacemos las cosas, por lo que las vendemos a muy buenos precios, pues eliminamos toda la cadena de intermediación”. Para darse alguna idea, estos son algunos de los precios: vaso de dulces de miel, 25 pesos; miel de maguey, 60 pesos; jugo de nopal, 120 pesos; licor de jamaica, 150 pesos; y shampoo, 15 pesos.
El modus operandi es el siguiente: Llega algún productor interesado en comercializar sus productos; los muestra (es indispensable que sean orgánicos); los deja en tienda y espera a que se vendan. Si logran ventas, entre el primero y cinco de cada mes, reciben la paga por lo vendido.
A la fecha, todos provienen de zonas marginadas, como la Mixteca, la Sierra Negra de Puebla, Tenango de Doria, entre otras.
Los planes de la “Tiendita de orgánicos” es abrir toda una cadena de tiendas en el país, aunque también están a la búsqueda de distribuidores. Además, el año que entran participarán en una feria en Francia.
Más información: srorop@yahoo.com.mx / 2454 4049 y 48