La idea de llevar un uniforme encima no siempre es grata, sobre todo si lo que recordamos son los uniformes del colegio. Esos que a toda costa queríamos hacer lucir mejor, aderezándolos con todo tipo de ocurrencias estudiantiles, como una camisa que no era del uniforme, las calcetas a los tobillos, cualquier artilugio que, por supuesto, causaba un regaño del prefecto, madre superiora o cualquier otra autoridad escolar.
Para evitar esas maledicencias infantiles y femeninas, Adriana y María de Jesús Ruvalcaba crearon hace cuatro años Impulsora Línea A, una empresa que ambas dirigen en Guadalajara y que se dedica a diseñar y producir uniformes para damas ejecutiva y ahora están ingresando al mercado de los uniformes escolares y deportivos.
Aunque Adriana (30 años) es contadora y su hermana (32 años) mercadóloga, al final terminaron inmersas en el fashion system. La primera se metió a estudiar diseño de modas y la segunda alta costura.
Ya en esos menesteres, Adriana puso una boutique donde vendía uniformes, pero los “uniformeros” hacían diseños demasiado clásicos y ordinarios y lo que las empresas estaban demandando eran uniformes más vanguardistas, en pocas palabras más a la moda.
Fue entonces cuando Adriana vislumbró su nicho de mercado, invitó a su hermana a asociarse con ella y en seis meses ya estaba operando Línea A. Todo comenzó así junto con 60 mil pesos que le prestó un tío y que ocupó para comprar telas y pagar mano de obra; a los ocho meses ya los había recuperado.
El crecimiento de la empresa lo ha detonado con constantes reinversiones, por lo que hasta la fecha no han recurrido a ningún préstamo de banco o de gobierno.
Su primer cliente fue la oficina de Alejandro Fernández (Start Production), donde llegaron por recomendación de una amiga. Hoy su cartera es de 50 empresas, entre ellas Hershey México, KPMG, Dione, Telcel y el ITESO.
Generan siete empleos directos, además de dar trabajo a amas de casa, llevándoles la maquinaria hasta su hogar para que ellas produzcan. Por semana producen en promedio100 trajes, cuyo costo varía con base en el número de personas a uniformar, pero van desde mil hasta mil 380 pesos cada traje.
Sus planes son especializarse en ropa de dama ejecutiva, meterle a fondo a los uniformes escolares y lanzar su línea deportiva fuera del país.
Siguiendo la línea
Cada seis meses hacen un muestrario nuevo. Hay dos formas de trabajo: Propuestas únicas o con base en su muestrario.
En promedio, por empresa les piden tres trajes por persona.
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