Chapala se disfruta mejor un domingo. El último bocado antes de irse
Jessica Servín
El Universal

Sábado 04 de julio de 2009

Te decimos qué hacer tus últimos minutos en Guadalajara

Dicen que es el lago natural más grande de México. Y más allás de conocer la zona de Acapulquito donde Mike Lauren tocaba con su orquesta en los cincuenta, tienes que saber que las nieves de garrafa de "Don Ramón" son las más ricas, y que, a dos cuadras de esta zona se localiza la dulcería "Chapala" que desde hace 82 años vende las chapalitas unas tostaditas de cajeta y nuez.
Pero si el tiempo es poco, entonces hay que dedicarlo a la visita de la Isla de Mezcala.
Con los aztecas
Hay varias formas de llegar a la Isla, desde  los muelles de Ajijic o Chapala  se realizan paseos en lancha, pero el punto recomendable es tomarla en el pueblo de la Isla de Mezcala.
Ahí te espera un guía quien te cuenta que desde el pueblo a la isla se recorren siete kilómetros, o sea en un tiempo de 30 minutos en pleno lago.
Su profundidad es de 9 metros y dice que el último punto que toca es en Michoacán.
Ya que hayas refrescado el rostro con la brisa, tendrán que despertar tus piernas y subir la montaña de piedra que rodea  el centro de la Isla. Estás ante el llamado Recinto Fortificado, edificado por los españoles en 1812.
Después fue utilizada como cárcel y hoy es patrimonio del municipio y forma parte de la Ruta del Bicentenario. El plan es hacer de este lugar un centro cultural  para el 2010.
Por ahora se observan varios edificios de piedra rodeados
de frondosos árboles de guamuchil, son aproximadamente 25 hectáreas por caminar.
Se puede visitar el viejo almacén, que ya está totalmente restaurado, así como una parte de la muralla hecha por los indígenas en 1813 para defenderse de los ataques españoles.
Luego, se sigue por una especie de puente, también de piedra, donde hay canales que se utilizaban para almacenar el agua.
El camino lleva a la iglesia que se edificó en honor a la Asunción, lástima que sólo se conservan  sus nichos.
La parte más interesante  de la isla son los dormitorios de los criminales, miden más  de 10 metros de altura con galeras en forma de plancha  que servían como camas, ¡Dios! mejor ni lo imaginamos cómo le hacían.
Para finalizar el paseo se sube hasta la torre de vigía y desde ahí se observa una pequeña construcción casi intacta donde se castigaba a los reos que cometían fechorías dentro del cuartel.
La entrada a este lugar por el momento es gratuita, se recomienda ir de marzo a mayo o después de las lluvias. Desde este lugar al aeropuerto de Guadalajara un taxi te cobrará 250 pesos.


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