Rescatan tradiciones
Eduardo Camacho
El Universal

Jueves 29 de enero de 2009

Karen Higuera Torres es una emprendedora que restaura desde "niños Dios" hasta libros y cuadros

A diferencia de los mercados donde se atienden por docenas niños dios para realizarles alguna reparación, Karen Higuera Torres, hace de esta actividad un arte.

Con poco más de un año como emprendedora en la zona de Coyoacán y doce de experiencia, esta joven artista recibe decenas de figuras previas a la festividad de La Candelaria.

Comentó que hay muchos restauradores de niños Dios pero no todos son especializados, sin embargo sus precios son muy bajos pero no son de calidad y más allá de restaurar, maltratan el material original.

 "Cuando me traen algún niño que ya paso por manos de este tipo de comerciantes, me doy cuenta del mal trabajo que realizan, entonces debo remover lo que hicieron y volver a hacer todo".
Los costos, temporadas y trabajos que se solicitan son muy variados, un mes puede ser muy bueno y otro no, todo depende de las necesidades de cada cliente y también las de la pieza", comentó.

En el caso de niños Dios la primera tanda le llega en octubre porque antes del 24 de diciembre quienes son muy católicos, lo arrullan en la Noche Buena y, la segunda para La Candelaria tan pronto pasa Navidad.

Para restaurar dedica varias horas de trabajo durante seis días de la semana y de acuerdo a la labor, el arreglo puede ir de 150 pesos si no está muy maltratado y lo termina en cuatro días.

Cuando es una restauración de niño Dios en óleos puede tomarle dos meses, porque se le hace un terminado especial que se hacía a los Santos de iglesia llamado encarnación que pocos lo hacen y oscila entre los 700 y mil pesos.

"Le recomiendo a las personas que tienen piezas antiguas que los regresen a su estado inicial porque luego los llevan a lugares donde sale más económico y se los pintan con vinílica o esmalte lo cual lastima mucho la madera".

En busca de su taller

La inversión para fincar los pilares de su taller fue de 6 mil pesos y así contar con la herramienta necesaria cantidad que sumada a 2 mil pesos más logró comprar el material adecuado.

"Cuando se inicia, difícilmente la gente te confía sus piezas, sobre todo un niño Dios porque las personas son muy celosas con sus piezas, he restaurado uno de 300 años, otro de 150 y uno más de 80 años aproximadamente, pues van pasando de generación en generación, lo cual le agrega más que el valor económico, un valor sentimental altísimo".

Antes de iniciar este capítulo en su vida profesional, investigó a su competencia y se dio cuenta que por un lado, los comerciantes de mercados dejan mucho que desear en su trabajo y por otro, las casas de restauración no se ven interesadas en este tipo de figuras.

"Muchas casa de restauración se niegan a hacer este tipo de trabajos porque más allá del valor sentimental y familiar, ellos no desean perder tiempo con algo sin valor económico y yo si respetó las necesidades de quien solicita mis servicios, digamos que trabajo arte que no es arte, es decir, antigüedades que no se consideren obras de arte cotizables pero que lo son por sus detalles y origen".

Actualmente su trabajo se difunde en internet y pretende abarcar el mercado de los feligreses que quieren restaurar sus imágenes y hacerlo no sólo en temporada navideña y la fiesta de la Candelaria para así tener trabajo todo el año.

Karen también se dedica a la restauración de porcelana, maría luisas, marcos barrocos y libros manejando varias técnicas: pergamino, piel, tela, papel, entre otras. En la restauración de un libro por ejemplo pegado y limpieza 150 pesos, si el cliente lo quiere en piel puede costar 800 pesos o hasta mil, más lo honorarios dando como tope mil 500 pesos.

"Ha llegado a mis manos una Biblia de principios del siglo antepasado y he ayudado a algunos profesores con libros de los años mil 600, mil 800 y varias colecciones privadas, así, poco a poco se ha dado a conocer mi trabajo".

A futuro espera que en un par de años pueda ser auto sustentable, sin tener que pedir créditos, pues planea comprar un local y montar ahí el taller donde la gente pueda ver su trabajo y tener mayor contacto con él.

amr 



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