![]() |
| Oslo, capital Nobel de la Paz |
|
María Fernanda Lago
El Universal Domingo 12 de octubre de 2008 |
|
Dicen que es elegante, culta y divertida. Hay que conocerla a pie
|
|
destinos@eluniversal.com.mx Ordenada, elegante, pulcra. Sus calles ofrecen una equilibrada combinación de arquitectura medieval, diseño renacentista y construcciones modernas. Oslo, la capital de uno de los países más ricos y pacíficos del mundo, tiene otra ventaja: se puede recorrer a pie. Comencemos desde la Estación Central, la terminal de trenes, con un gran centro comercial que contiene supermercados y patios de comida. Al lado se encuentra la Nueva Ópera. Inaugurada el 12 de abril último es la construcción cultural más grande de Oslo. Fue inspirada en un témpano de hielo que emerge entre las aguas, y así se puede ver, blanca, fastuosa y apoyada sobre el mar. Karl Johans Gate es la calle principal. Esta peatonal concentra gran parte de las mejores tiendas. Suelen decir que un hombre puede recorrerla en no más de 10 minutos, mientras que una mujer no lo hará en menos de cuatro horas. A lo largo están Glass Magasin, Steen y Strøm o By Porten, tradicionales galerías comerciales con artículos para el hogar, ropa y perfumerías, que sólo en meses de liquidación, julio y diciembre, tienen precios accesibles para el bolsillo latino. Un recuerdo de Oslo, de los más económicos, como un imán para el refrigerador, cuesta alrededor de 50 pesos, y una playera, entre 234 a 500 pesos. Los fines de semana, en la misma peatonal, hay adolescentes que ofrecen abrazos gratis, mesas con señoritas que miden el estrés y gente que da clase sobre cómo deben comportarse los perros en las calles.
Arte nórdico La construcción neogótica de ladrillos es la catedral, de 1697. Este año se cerró al público por reformas. Unas cuadras más adelante está el enorme edificio neorromántico del Parlamento. La misma calle se convierte en la avenida Karl Johans, que después cambia su fisonomía en una zona de bares, hoteles de gran categoría y restaurantes, que termina a los pies de la entrada al Palacio Real, residencia oficial de los reyes. El edificio neoclásico no está abierto al público, pero está rodeado de enormes parques. En cada esquina uno se topa con esculturas de todo tipo y tamaño. Pero hay dos lugares donde se concentran: Aker Brygge y el parque de Gustav Vigeland. Desde el puerto de Aker Brygge se puede ver el Ayuntamiento (sede de la entrega del Premio Nobel de la Paz), con el tesoro menos conocido: su gran mural diseñado por Pablo Picasso y realizado por el noruego Carl Nesjar; el Centro Nobel de la Paz, un museo que hace un recorrido por la vida de todos los ganadores de este galardón, y la Fortaleza de Akershus, construcción de 700 años de antigüedad. Skulptur es el nombre de una muestra de arte que esconde y reparte cientos de esculturas por el mar, las calles y hasta en alguna mesa de bar.
Vigeland Detrás del Palacio Real, en dirección al parque Vigeland, están Majorstua y Frogner. Dos barrios señoriales, la zona más exclusiva de la ciudad. Después de un largo trayecto, se llega al Vigeland. Con un millón de visitantes al año, este sitio escultórico es el trabajo de toda la vida de Gustav Vigeland, el artista noruego más emblemático, y contiene 212 esculturas de bronce, granito y hierro forjado. La entrada es gratuita y está abierto al público las 24 horas, todos los días. Aquí no sólo se pueden admirar las obras, también es posible hacer un picnic.
En el rumbo de Grunerløkka A cinco minutos de la estación está Grunerløkka, un antiguo barrio de trabajadores que se ha convertido en una de las zonas más interesantes de Oslo. Uno descubre tiendas de ropa, música, arte y comida. El ambiente es informal y los precios, más baratos. Los fines de semana se realizan ferias en la calle, con productos de todo tipo a buen precio. Un poco más alejado está el museo de Edvard Munch. Este año, en una muestra abierta hasta el 26 de septiembre, están en exposición dos obras muy famosas, actualmente restauradas: El Grito y La Madonna. Por cierto, tampoco hay que dejar de visitar el Museo Naval de Historia. De preferencia prepara tu viaje antes o después del invierno si huyes del frío, aunque Oslo es un destino para cualquier momento. Ofrece actividades culturales para todos los gustos, con sol o frío. (La Nación/GDA)
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |