Colosales tesoros

El Universal

Domingo 05 de octubre de 2008

Osados arquitectos crearon monumentales obras de arte que encierran en su interior colecciones de grandes maestros, ambas merecen ser apreciadas

OEl Kunsthaus de Graz no se parece a nada: sólo a sí mismo. Construido con espíritu innovador, logró poner a Graz en el mapa de las vanguardias.

“Rara, como encendida...”. Las palabras del tango bien podrían extrapolarse a la fachada del Kunsthaus, el museo de arte que la ciudad austriaca se regaló en 2003 para celebrar su nombramiento como “Capital Europea de la Cultura”.

Pero los eventos pasan y los edificios quedan, sobre todo si logran convertirse en el nuevo icono ultramoderno de una ciudad incluida entre los patrimonios de la Unesco por sus tesoros barrocos.
La fachada en cuestión es conocida como BIX Façade (por la fusión de “big” y “pixels” ) y se encuentra del lado este, mirando hacia el río Mur y el centro histórico. Se trata de una gigantesca pantalla o piel de 900 metros cuadrados, iluminada con anillos fluorescentes que funcionan como pixeles y así mutan en diferentes expresiones artísticas.

El Kunsthaus es un perfecto ejemplo de la arquitectura blob , ese nuevo estilo en el que las paredes y las formas constructivas abandonan sus tradicionales líneas rectas para tomar las líneas sinuosas y redondeadas de los seres vivos.

Lo  llaman el “Friendly Alien”, una suerte de monstruo amigable.

Moderno por fuera, el Kunsthaus lo es también por dentro. En realidad no tiene colección permanente, sino que se dedica a la exhibición temporal.

En el mundo de lo rápido y lo efímero,  adoptó la mejor manera de adaptarse a las nuevas corrientes, que muestra en sus formas de fotografía, escultura, diseño, arquitectura o internet.

 La voz del museo

El Kunsthaus quiso rescatar una tradición sonora en la vida de la ciudad, que durante siglos vivió al ritmo de las campanadas o las señales que indicaban la hora de la iglesia, de terminar las clases, de buscar refugio, o simplemente conocer la hora: en el exterior, periódicamente se  genera una señal sonora capaz de entrar en la conciencia del transeúnte.

El sonido empieza, casi imperceptible, diez minutos antes de cada hora: luego va en aumento y, cinco minutos antes de la hora, se detiene súbitamente, creando un perceptible momento de silencio.

Más información

Actualmente: una selección de arte contemporáneo  inspirada en la obra de Jorge Luis Borges, y en particular, su concepto del Aleph y los laberintos. Entrada: 7 euros.

www.kunsthausgraz.steiermark.at

(La Nación/GDA)

 

 



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