Se inspiran en los Tívolis: Sabor rumbo al bicentenario
Celia Marin
El Universal

Viernes 12 de septiembre de 2008

Las chefs Alicia De’Angeli y Patricia Quintana recrean la cocina mexicana influenciada por la gastronomía del mundo, en una cena presentada al cuerpo diplomático en el Museo Franz Mayer

La gastronomía es invitada de honor a los festejos del Bicentenario de la Independencia de México, por lo que las reconocidas chefs mexicanas Alicia D’Angeli y Patricia Quintana fueron responsables del menú de degustación inspirado en los antiguos tívolis –donde las colonias extranjeras, los políticos y la alta sociedad del país se daban cita.

El Museo Franz Mayer se convirtió la noche del lunes en un espacio gastronómico que reunió al cuerpo diplomático del país, recordando la presencia de las colonias extranjeras y su influencia en la culinaria nacional. El anfitrión fue Enrique Márquez, coordinador de la Comisión del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución del Gobierno del Distrito Federal.

"Llámense muestras, bocados, símbolos o alegorías, cada una de las pequeñas porciones es la síntesis de una posibilidad gastronómica, de un platillo regional tradicional, de una fórmula recién inventada", comenta De’Angeli.

La variedad de sabores corresponde a la diversidad de influencias extranjeras que han enriquecido la tradición culinaria de México, y refleja la versatilidad de ofertas de los lugares de comida de la Capital, desde puestos de mercado hasta restaurantes de lujo, explica la chef.

Entre los responsables del concepto también estuvieron Eduardo Chávez Silva, encargado del aspecto cultural, así como José Luis Curiel y Giorgio De’Angeli, investigadores gastronómicos, la UNAM, Banquetes Ambrosía, Cultura Culinaria, A.C., Editorial Larousse, Slow Food México y los restaurantes Izote y El Tajín.

"Los tívolis fueron imitados como paseos en terrenos de gran extensión. Eran enormes parques privados muy cuidados y atendidos. Sus dimensiones se vislumbraban como verdaderos bosques con sus calzadas pavimentadas y caminos de tierra; había kioskos, fuentes, cascadas y diferentes pabellones como senadores y espacios para juegos de niños. Las contrucciones principales ostentaban la fisonomía de inmuebles profirianos de amplios sótanos y una sola planta", explica José Luis Curiel.

Para celebrar las fiestas patrias del Centenario de la Independencia en 1910 todos los tívolis llenaron sus cavas con los mejores vinos, agregó.

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