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| Cáncer linfático, presenta síntomas confusos |
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Martha Oliva Hernández
El Universal Viernes 29 de agosto de 2008 |
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Comezón, tos, ganglios inflamados del cuello, axilas e ingles o granitos, así como sudor, cansancio excesivo, dificultad respiratoria, fiebre y pérdida de peso son algunos de las señales
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Comezón, tos, ganglios inflamados del cuello, axilas e ingles o granitos, así como sudor, cansancio excesivo, dificultad respiratoria, fiebre y pérdida de peso son síntomas del cáncer linfático, los cuales pueden asociarse a otro tipo de enfermedades menos severas. De acuerdo con el Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas, en México se documentan 3 mil 948 casos de linfoma al año, situación que se agrava debido a que se retrasa el diagnóstico por el desconocimiento de la enfermedad.
En la reciente Conferencia de Hemato-oncología realizada en Cozumel se dieron a conocer avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer linfático como el uso de medicamentos monoclonales que van dirigidos a las células cancerosas, señala el hematólogo Francisco Tripp, jefe de la Clínica de Linfomas del Centro Médico La Raza. Factores de riesgo para desarrollar linfoma Las personas que están expuestas a sustancias como pesticidas, fertilizantes e insecticidas, los individuos con deficiencia inmunológica, pacientes que les han trasplantado un órgano, la edad avanzada debido a que el sistema inmune envejece. Infecciones no tratadas por bacterias como por ejemplo de Helicobacter pylori o si se han desarrollado virus como el de la hepatitis C. ¿Cómo diagnosticarlo? El especialista afirma que la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía computada ofrecen mayor precisión para el diagnóstico de este padecimiento, además del examen clínico y exámenes de sangre. Es posible vencerlo Los casos de linfomas en niños son más susceptibles de curarse porque responden mejor al tratamiento, pero conforme avanza la edad éste se vuelve más complicado y aunque unos casos pueden llevar a la muerte, hay buenas esperanzas de vida, ya que se puede curar aún en etapas avanzadas si hay una buena respuesta a la quimioterapia o ser candidato a un trasplante de médula ósea. El especialista afirma que actualmente se cuenta con medicamentos llamados terapias blanco que en combinación con la quimioterapia ayudan a que el paciente mejore considerablemente su calidad de vida, ya que van dirigidos específicamente contra las células malignas, sin afectar a las sanas.
Así se logra un mejor control de la enfermedad y se reducen los efectos secundarios que se sufren si sólo reciben quimioterapia. Ocho ciclos de rituximab prolongan el tiempo que el paciente permanece libre de enfermedad y libre de tratamiento con quimioterapia, concluyó. fllq |
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