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| San José del Cabo, cruzar el desierto en 10 cables |
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Antonio Salgado
El Universal Lunes 09 de junio de 2008 |
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El antiguo sueño de surcar los aires puede tener el inigualable marco de las montañas de San José del Cabo
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destinos@eluniversal.com.mx El sueño oscuro del hombre es volar. Apartarse a una distancia considerable de la tierra, surcar los aires o desplazarse rápidamente de un punto a otro. De una montaña a otra, por ejemplo. Este deseo por pura gravedad es irrealizable, sin embargo el hombre ha inventado tecnología que le ayuda a simular la sensación que provocaría el transgredir la física y la gravedad. El canopy o conjunto de tirolesas es una muestra de esto. Una serie de cables empotrados a cierta distancia que te permiten imitar la sensación y la adrenalina que implicaría volar; desplazarte por las alturas a gran velocidad. Un excelente lugar donde puedes experimentar esta sensación y practicar la actividad es en el Cañón de Costa Azul, en el desierto de San José del Cabo, Baja California Sur. Allí podrás deslizarte sobre los valles y observar la vegetación propia del lugar. También podrás observar aves como halcones, cardenales y cuervos, y verás otros animales como ardillas pequeñas, víboras de cascabel y zorros del desierto. Canopy Costa Azul ofrece un tour en esta zona, que combina la caminata, la travesía aérea, mediante un sistema de 10 cables para tirolesa. El Tarzán swing –plataforma de más de 200 metros de longitud desde donde podrás aventarte como Superman o de espaldas, las veces que quieras–, una pared para rapel y un puente colgante. Tu travesía comienza cuando el equipo de Canopy Costa Azul te recoge en tu hotel en San José del Cabo y te transporta hacia sus instalaciones a sólo cinco minutos del lugar. Al llegar ahí se te asigna tu equipo de canopy y escalada que consiste en un arnés, polea, guantes y casco. Luego, un instructor calificado –todo el personal está certificado por la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura (ANTAVE) y por la Asociación de Escalada y Rapelismo– te explica los procedimientos necesarios de seguridad y los rudimentos de la aventura. Te diriges, después, hacia el sitio desde donde realizas la actividad. En realidad está muy cerca. Tú y tu grupo caminan durante cinco minutos. Estás en una zona, en extremo árida y –aparéntemente– infértil, espacio de montañas y valles que colindan con el mar de Cortés. Después subes a la primera de las 10 plataformas, "La prueba", y te deslizas por un cable de 40 metros de longitud a 20 metros de distancia del suelo. Un arnés te agarra de la cintura. En todas las plataformas tienes vistas de las montañas del desierto y en una de ellas puedes observar el mar. La altitud y la distancia se van incrementando conforme avanzas. Por ejemplo, unos cinco o seis trayectos más tarde te deslizas más de 700 metros de distancia en alrededor de 20 segundos sobre un cañón que tiene más de 100 metros de profundidad. La adrenalina del vuelo en su más pura expresión. Al terminar desciendes en rapel por una pared de 70 metros. Aquí, si tienes experiencia, podrás aventarte "de comando", con tu cuerpo viendo hacia el suelo y, si no, aprenderás lo básico para iniciarte de forma segura en este deporte. Ya que el sol se esconde, cansado y alegre, te vas de regreso a tu hotel, con la certeza de que no has malgastado tu día. |
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