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| La ecléctica Zaragoza |
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EFE/REPORTAJES
El Universal Martes 10 de junio de 2008 |
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Una gran ciudad de ladrillo, adobe, cerámica y hierro forjado, inmemorial y sorpresiva, donde el pasado remoto asoma con cada obra en construcción. Por todos los rincones, circula el buen humor. Su gente está lejos del gruñido y muy cerca de la sonrisa
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La romana, mora, cristiana y también judía, ciudad de las cuatro
culturas, atravesada por el río Ebro, al nordeste de España, con más de
2000 años de historia ha vivido todo. Conquista romana, invasión
visigoda, el reino de Taifa, judería, reinos católicos, persecuciones;
pestes y guerras, quema de brujas, el florecer renacentista, los
excesos del barroco, las visitas peregrinas de la ruta de Santiago, los
bombardeos de uno y otro color en la Guerra Civil... Y, ahora, el futuro: transformada en una de las más fuertes ciudades en servicios y turismo, habrá un antes y un después de Expo Zaragoza 2008, bajo el lema Agua y Desarrollo Sustentable, que se realizará entre el 14 de junio y el 14 de septiembre. Se esperan siete millones de visitantes. Una gran ciudad de ladrillo, adobe, cerámica y hierro forjado, inmemorial y sorpresiva, donde el pasado remoto asoma con cada obra en construcción. Por todos los rincones, circula el buen humor. Su gente está lejos del gruñido y muy cerca de la sonrisa. Hay decenas de bares con mesas en la vereda, para almorzar almejas o un ternasco (cordero) asado, con una copa de somontano o garnacha -dos de las denominaciones de origen de la región-. A un paso de la catedral de estilo ecléctico, en la inmensidad de la plaza del Pilar, se anticipan las pinceladas de Goya, su artista de cabecera, que nació en el cercano pueblo de Fuendetodos, pero se instaló aquí, donde se admiran sus murales (célebre, la cúpula Regina Martirum en el Pilar), pinturas cortesanas y aguatintas, con los que testimonió los horrores de la guerra por la invasión napoleónica a principios del siglo XIX. Para comer en ámbito medieval, podrá ir a La Bastilla, junto a la muralla romana, en un edificio del siglo XIII, cuyo chef honra la tradición aragonesa. De postre, si se quiere, un espectáculo de jota, a cargo del grupo folclórico "D Aragón". |
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