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| Un restaurante rápido y económico |
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Redacción / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal Jueves 20 de diciembre de 2007 |
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La buena comida no está peleada con el bajo costo, asegura Leopoldo Ramírez, socio franquiciante de Chez Polo
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La buena comida no está peleada con el bajo costo, explicó Leopoldo Ramírez, socio franquiciante de Chez Polo.
El empresario externó que Chez Polo es un restaurante bistro que consiste en comida rápida saludable, sumamente económica, en un ambiente muy refinado. Ramírez señaló que con 25 años de experiencia en el sector restaurantero se dio cuenta de que en México hay restaurantes bistro sumamente caros. Debido a ello, detectó una oportunidad de mercado y creó el concepto Chez Polo, junto con Laura Ferraza. “Tratamos de experimentar un concepto donde arquitectónicamente trajéramos los ambientes neoyorkinos y europeos, donde la gente pudiera estar a cualquier hora del día para tomar un café, para comer, para tomarse una copa, para trabajar o para pasar el rato”. Según Ramírez, bistro es una palabra que utilizaban los rusos en Francia durante la ocupación en la Segunda Guerra Mundial. Los soldados llegaban a las casas y pedían de comer “bistro”, es decir, rápido, con lo cual el concepto se acuñó y fue difundido como el restaurante gourmet no tan caro. Los bistro que hay en México son de comida francesa, muy especializados, gourmet y caros. En cambio, el concepto bistro de Chez Polo es barato, pero en un ambiente refinado. “El gasto de un comensal en promedio es de 150 pesos y la copa de vino vale desde 35”. Según Ramírez, a diferencia de los demás restaurantes de comida rápida, la de Chez Polo es nutritiva, rica y saludable. Indicó que la compañía surgió desde un principio para franquiciar: “Nosotros hicimos todo el plan de negocio y ya abrimos nuestra primera unidad en San Ángel. Nuestro objetivo de mediano plazo es abrir de ocho a 10 tiendas en la zona metropolitana del Distrito Federal”. La ventaja competitiva de la compañía es que en los restaurantes no se va a cocinar. Se creará un comisariato central donde se preparen todos los alimentos y en el lugar se mantengan frescos y sólo se sirvan. “Esto quita muchos gastos a los dueños de las franquicias y obliga a los controladores de la misma a lidiar con toda la operación”, dijo. Ramírez comentó que la ventaja de esto es que los inversionistas no tiene una curva de aprendizaje en su restaurante, sino que desde un principio sólo se encargan de vigilar la evolución del negocio. Esto marca una diferencia con otras franquicias, que obligan al dueño a estar hasta 16 horas en su restaurante, aprenderse todo el proceso y encima, si hay pérdidas, pues cargar con ellas. En la franquicia de Chez Polo lo que se busca es dejar operar al dueño, pero no obligarlo a estar en el restaurante 16 horas. Si hay pérdidas, las dos partes las absorben y si hay ganancias también. La franquicia no cobra regalías, se tiene un plan de publicidad y pretende tener éxito gracias a que tiene un control sobre toda la producción de comida, y eso les permite tener precios competitivos en un restaurante refinado. La franquicia está arriba de los 200 mil dólares y los sitios donde se debe abrir es en lugares con mucho tráfico de gente, pero donde se pueda acudir a trabajar, relajarse o platicar. Para hacer labores de oficinas se tiene internet inalámbrico y todos los procesos están computalizados. Incluso, el dueño de la franquicia puede monitorear vía internet la operación de la misma. El objetivo de la firma es abrir 10 restaurantes en la zona metropolitana y una vez que esto pase abrir un comisariato en otras ciudades como Monterrey o Guadalajara, donde también se intentarán abrir varias sucursales.
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