![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Sin duda, otro mundo |
|
Arturo Soto
El Universal Martes 02 de octubre de 2007 |
|
Habitantes que transitan por las verdes planicies y despiertan nuestro asombro, un agradable clima y la avidez de los nativos por mostrar su país es parte de la cálida recepción que Sudáfrica hace al visitante
|
|
Salvaje de corazón,Sudáfrica brinda múltiples opciones de viaje, una de ellas es recorrer la reserva de Limpopo, también llamada la Provincia del Norte. Libre de fronteras políticas con Mozambique y Zimbabwe, el león impone su ley en territorios cruzados por caminos ásperos de intensa belleza. Extravagantes recorridos pueden ser una opción para encontrarse cara a cara con la historia antigua del planeta y la raza humana. Artefactos de la edad de piedra, restos óseos y pinturas rupestres dan testimonio al visitante del devenir de los tiempos por estos poco conocidos parajes del sur del mundo. En un viaje de descubrimientos, cenar en chozas con techo de paja, tomar un baño bajo las estrellas, dormir y despertar con el sonido de la naturaleza en plataformas colocadas en la copa de los árboles, encima de la sabana renuevan el espíritu aventurero. Su gente interesada en mostrar su país y en aprender de los visitantes, hacen de los safaris fotográficos los más populares, algunos parten de las inmediaciones de Sabi Sand a través de reservas privadas que colindan con el Parque Nacional Kruger. No tienen cerca y en toda la zona el tránsito de animales es permanente. A los viajeros acompañados de un ranger se les permite seguir a pie a los animales. Sin climas extremos, Limpopo se encuentra situado en el eje del Ttrópico de Capricornio, con estaciones opuestas a las del hemisferio norte. Primavera y verano ocurren de septiembre a marzo y otoño e invierno de abril a agosto con lluvias en el verano. Abundante en vida salvaje, resulta en cierto modo extraordinario apreciar grandes concentraciones de animales beber agua en los arroyos acompañados de las crías, al momento que el guía interpreta el entorno ecológico e indica dónde encontrar a diferentes depredadores, en la espesura de la vegetación que utilizan para ocultarse, escapar del intenso calor y acechar pacientemente a su presa. A pie, a caballo o en vehículo 4 x 4, en las planicies y ríos de la región, es posible encontrar manadas de elefantes y especies simbióticas que avanzan con diferente dirección. Al igual que leones, leopardos, manadas de perros salvajes y hienas; sin olvidar a las cebras, impalas, búfalos, jirafas, entre otras especies, junto a una gran cantidad de aves cuyo canto y color de plumaje llaman la atención en instantes en que a lo lejos se observa el vuelo de buitres que buscan los restos de una cacería. Hay turistas que cuentan que un hipopótamo decidió rascarse el lomo con la lona de la tienda de campaña. Otros comentan que en la noche frente a la fogata, durante la cena, una hiena aparece, los rodea y olfatea a todos y que esos detalles hacen de su viaje algo especial. En esta región la única especie que tiene una esperanza de vida larga son los árboles baobad, llamados científicamente Adansonia digitata, algunos de ellos tienen más de 3 mil años de edad, como el que existe en la comunidad de Segole con una circunferencia de 43 metros. Los demás, la gran mayoría tiene de 300 a 500 años. Su importancia en este hábitat se debe a que proporcionan alimento y refugio a muchos animales: los elefantes ramonean las hojas y pelan la corteza para alimentarse y humectarse, debido a que son muy jugosos y almacenan un ochenta por ciento de humedad. Los mandriles se alimentan de los frutos del árbol, mientras que las aves y abejas anidan en los huecos del tronco; los murciélagos frugívoros y los gálagos polinizan las flores que tan sólo duran veinticuatro horas antes de caer al suelo para convertirse en alimento de antílopes. Escenarios y parajes muy distintos a los nuestros. Sueños de un continente que invita a visitarlo. |
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |