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| Riviera con encanto |
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Gretel Zanella
El Universal Jueves 27 de septiembre de 2007 |
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La Riviera Maya no se libra de otro huracán, pero es temporada baja, que es igual a tarifas bajas y menos gente
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RIVIERA MAYA. — Trillado, pero cierto: "Tras la tormenta llega la calma". Se fueron las vacaciones y con ellas los gritos de los niños. Dean hizo de las suyas, pero el cielo se despejó. La Riviera Maya no se libra de otro huracán, pero es temporada baja, que es igual a tarifas bajas y menos gente. Al fin ha salido el sol ardiente (deberían de ver mi piel), surge completa la gama de azules del mar Caribe como pocas veces lo ha permitido mi suerte (casi siempre me encuentro con un cielo nublado). La atmósfera se pone romántica, lo que atrae a parejas lunamieleras o a aquellas en aniversario. No me puedo quejar. Aunque en esta ocasión mi estancia sea en solitario, y me resigne ver a otros derramar las mieles de su amor, también disfruto de las muchas maneras que los hoteles Karisma han planeado para malcriar a los huéspedes. Contarte 11 de ellas, es mi misión. 1. La bienvenida. En el Azul Beach la comitiva te recibe con una copa de vino espumoso y tu nombre en la fuente de la recepción, formado con piedritas azules. No hay mostrador, y el check in se hace rapidísimo. En El Dorado Seaside, la bienvenida incluye un masaje relajante de cinco minutos mientras te registras. 2. El concepto. Hoteles "todo incluido" con valor agregado. Ambos son de carácter romántico y bajo el concepto Gourmet Inclusive. En el Azul Beach sólo hay 96 habitaciones para ofrecer un servicio personalizado y gastronomía de primera. Se acepta un número limitado de niños, pero su presencia, ni se nota. Si eliges El Dorado Seaside, los pequeños deben quedarse en casa de los abuelos, pues todo está pensado para parejas. 3. La cocina. Fusión y cocina de autor en el Azul Beach. Los menús de langosta, bebidas internacionales y vino de la casa –producido exclusivamente para el hotel, en Mendoza, Argentina–, están incluidos en la tarifa. En el Aquanox puedes acostarte en una cama o mecerte en un columpio junto a la barra. El Tainan, de gastronomía asiática, es el restaurante insignia de la propiedad. 4. La playa. El mismo alojamiento cuenta con servicio de mayordomo en la playa y en la alberca. Toallitas refrescantes, revistas, bronceador o bloqueador, agua, vodka tonic, snacks... ¿Qué necesitas? Todo te lo llevan hasta la tumbona y sin costo extra. Si te gustan las camas de día bajo una palapa, en El Dorado las encuentras hasta en dúplex. 6. La barra congelada. El Agavero tequila Lounge, en el Azul, es la réplica de un bar de tiempos de Pancho Villa. Contiene casi 40 marcas de tequila y varios tipos de sangrita: de chipotle, langosta, cítrica y verde. Esta última es de las más raras, pero también de las más demandadas; se prepara con cilantro, perejil y chile serrano. Para mantener tu bebida fría, una parte de la barra es de hielo. Continuamente se organizan catas. 7. Las manos de Ángeles. Un tratamiento de spa a la orilla del mar es el mejor antídoto para desconectarte de la vida real. El efecto es duradero gracias a las manos de Ángeles, una de las terapistas del El Dorado Seaside. Cincuenta minutos de masaje profundo en espalda, cuello, cabeza, palmas de las manos y plantas de los pies bastan para que tu mente tarde en regresar un par de horas al planeta Tierra. Si además deseas algo aromático y que deje tu piel humectada, pide que apliquen el deep tissue con aceite de chocolate. Te levantas flotando de la cama. Tu cuerpo se mueve como el de un muñeco de trapo, pero ese síntomas es normal. 8. Échale un ojo al vecino. Si te gusta caminar por la playa te vas a llevar una sorpresa. Pieles jóvenes y viejas se broncean y nadan desnudas en el mar. A corta distancia del Azul Beach, se construyó un hotel swinger (muy discreto y respetuoso de sus vecinos). Si eres muy curioso, es buen motivo para animarte a dar un paseo. ¿Quién no es morboso? 9. La cama. No todas las habitaciones de El Dorado tienen vista al mar, pero sí una cama alta estilo imperial de cuatro postes. Una vez acostado, te será muy difícil despegarte de ella. Y al lado, el jacuzzi para dos, con sales, aromaterapia y baño de burbujas. Algunas tienen acceso directo a las albercas. 10. Kit para los pequeños. Azul Beach está pensado para familias pequeñas y niños tranquilos. No tienes que cargar con la carriola, la bañera, el monitor o el esterilizador de biberones. Todo te lo proporciona el staff sin pagar de más. Mientras los papás pasan su tiempo a solas, los angelitos se entretienen en el Kids Club. 11. Los picnics. Toma tu canasta gourmet y piérdete en la playa con tu pareja. |
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