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Irlanda, la bella eire
Eva Gleason
El Universal

Domingo 05 de agosto de 2007

El encanto de sus alrededores y sus ciudades históricas son un sinónimo de pasar un excelente rato. El clima es frío, pero su gente lo compensa

Irlanda siempre ha sido un país bastante interesante con muchos atractivos, y en esta última década ha tenido el mayor y más rápido crecimiento económico del mundo, es por ello que ahora le llaman el "tigre celta". Su inminente modernidad se mezcla con ancestrales culturas formando un gran legado a lo largo y ancho de esta isla.

En su cosmopolita capital Dublín, se viven fabulosos momentos, no sólo por su ambiente alegre y dinámico, sino también por que hay una fuerte concentración de cultura, pubs, restaurantes y atractivos turísticos. Sus calles peatonales, sus elegantes casas estilo georgiano, museos, parques, palacios y boutiques son algunas de las cosas que se ven a diario en esta ciudad.

Una buena manera de visitarla es comprando un boleto de autobús de dos pisos llamado hop off-hop on, en el cual se puede subir y bajar tantas veces como se quiera durante 24 horas a las que se tiene derecho.

Remontándonos un poco en la historia, es importante conocer uno de sus vestigios más antiguos y Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO, la zona llamada Brú Na Bóinne en el Condado de Meath, que es una maravilla de ingeniería antigua que todavía sigue en pie.

Se ha investigado que podrían ser una serie de tumbas, calendarios solares o centros astronómicos que tienen forma de túmulos, datan del año 3250 a.C. y la más destacable de todas es Newgrange con su cámara de luz, en donde en la mañana del solsticio de invierno, entra un rayo solar hasta el fondo de la tumba iluminándola por completo, siendo el mismo principio del fenómeno que ocurre en Abu Simbel, en Egipto.



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