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Comida, jazz y bares en París
La Nación/GDA
El Universal

Viernes 27 de julio de 2007

Es cierto que los Champs Elysées iluminados encandilan a cualquier turista. Pero París regala mucha noche en otros barrios que vale la pena descubrir: uno de ellos, quizás el que más mística tiene en este momento, es el canal Saint Martin

Es cierto que los Champs Elysées iluminados encandilan a cualquier turista. Pero París regala mucha noche en otros barrios que vale la pena descubrir: uno de ellos, quizás el que más mística tiene en este momento, es el canal Saint Martin.

Ubicado en el décimo distrito, el canal Saint Martin fue alguna vez una zona industrial que hoy despliega un encanto especial con sus pasarelas metálicas y puentes móviles.

En este barrio, al que se puede llegar caminando por la noche desde el Marais, atravesando el barullo de Bastille y luego subiendo hasta el canal Saint Martin, es bueno comenzar bebiendo y cantando en L’Apostrophe (23, Rue de la Grange-aux-Belles), un barcito que los fines de semana se llena de jóvenes y artistas. Algunas noches el lugar cierra sus cortinas, como si de un espectáculo íntimo se tratara, y los que quedan adentro empiezan con canturreos y bailes, acompañados por cervezas a 2.50 euros.

Otra opción es tomarse un aperitivo en Chez Adel, un sitio ruidoso, pequeño y encantador, sobre la Rue de la Grange-aux- Belles, y más tarde remontar la tortuosa Rue Sainte Marthe, en la que se pasa frente a un café árabe con mesas en la vereda, donde la gente fuma Narguile.

En el corazón del barrio se puede saltar a otro reducto, en el que sólo manda el jazz. Es La Fontaine (20, Rue de la Grange-aux-Belles, metro Colonel Fabien), un bar de los años 30 que vive indefectiblemente lleno y con los vidrios siempre empañados por la respiración de los amantes del género. Aquí se puede tomar un whisky por 5 euros mientras se disfrutan, en vivo, mil y un standarts de los héroes del jazz.

Queda lugar para tomarse un mojito por 6 euros y deleitar los oídos con algún DJ local, en L’Ile Enchantée (65, Boulevard de la Villette) , un bar-discoteca con estética de loft neoyorquino. O si este lugar no gusta, marcharse a Le Point FMR, un viejo depósito de cemento que se convirtió en espacio cultural nocturno.

Este lugar, en el que tocan bandas rockeras y electrónicas, es frecuentado por periodistas, músicos y artistas con billeteras flacas, pero mística intacta.



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