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Propondrán vender las playas
Isela Serrano
El Universal

Domingo 17 de junio de 2007

México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en la venta de tiempo compartido, pero el crecimiento puede ser exponencialmente mayor, consideró Ernesto Coppel Kelly, presidente de la Amdetur, quien en conferencia de prensa, informó que en un lap....

México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en la venta de tiempo compartido, pero el crecimiento puede ser exponencialmente mayor, consideró Ernesto Coppel Kelly, presidente de la Amdetur, quien en conferencia de prensa, informó que en un lapso de tres meses, enviará una propuesta al Congreso de la Unión para que el turismo detone de forma significativamente.

La propuesta empresarial incluye la modificación de la Ley en su Artículo 27 de la Constitución Mexicana, que contempla la prohibición a extranjeros para adquirir playas o terrenos fronterizos en México; no obstante, "una reforma permitiría que el país captara mayores divisas que se traducirían en empleos", sostuvo el dirigente de Amdetur.

El argumento es que, la venta de tiempo compartido es el negocio turístico más boyante de los últimos años a nivel nacional, "tan sólo el año pasado, motivó a la creación de 381 proyectos con un total de 39 mil 838 unidades".

Lo que en términos prácticos, equivale a la construcción de un número semejante de cuartos a los que este año se crearán en la Riviera Maya, y varios miles más de los que actualmente tiene el saturado desarrollo de Cancún.

El número de semanas vendidas a lo largo y ancho de la República, concentrada sobre todo en destinos de sol y playa, fue de 179 mil 529 estancias, con una inversión de 2 mil 849 millones de dólares.

De esta manera, los extranjeros podrían adquirir tiempo compartido, tiempo fraccional que es semejante pero donde en vez de apartamentos se comercializan casas tipo villas, o tiempo completo donde los "dueños" son propietarios del inmueble pero al no residir permanentemente en él, pueden alquilarlo.

Otra de las razones, señaló Coppel Kelly, es la oportunidad que en 2006, este producto representó una derrama económica de 4.67 millones de dólares, parte de lo cual fue producto del gasto que los viajeros efectuaron para practicar golf, rentar autos, o compran huaraches y ropa holgada en la playa.



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